miércoles, 1 de diciembre de 2021

Es falso que Thomas Jendges, director de una clínica en Alemania, dejara una nota de suicido denunciando “las mentiras sobre la vacuna”

 El pasado 2 de noviembre se conoció la muerte de Thomas Jendges, director ejecutivo de la clínica Chemnitz, en Alemania, que la policía investiga como un posible caso de suicidio.

 


A partir de este suceso, se han compartido diferentes contenidos en redes sociales y servicios de mensajería como WhatsApp y Telegram que aseguran que Jendges dejó una nota de suicidio denunciando una serie de “mentiras” en torno a las vacunas contra la COVID-19. Según estos mensajes, el director ejecutivo escribió en la presunta nota que “no podía soportar las constantes mentiras y engaños sobre vacunas supuestamente inofensivas relacionadas con la COVID-19”. Pero tanto el ayuntamiento de Chemnitz como la policía local aseguran a Newtral.es que “no hay ninguna nota de suicidio relacionada con el incidente”.

 La policía local no tiene ninguna nota de suicidio del director de la clínica alemana

Los mensajes compartidos afirman que Thomas Jendges escribió “una extensa carta de despedida” antes de su suicidio, donde presuntamente ponía en duda la seguridad de las vacunas. “Para Thomas Jendges está ocurriendo un genocidio y un crimen de lesa humanidad”, se puede leer en los contenidos virales.

Pero Jana Ulbricht, portavoz de la policía de Chemnitz, asegura a Newtral.es que no tiene conocimiento de una nota de suicidio de estas características. El ayuntamiento local también nos ha manifestado que “no se conoce ninguna nota de suicidio relacionada con el incidente”.

El bulo también ha sido desmentido por la Agencia de Prensa Alemana (dpa), miembro de la red internacional de verificadores IFCN, al igual que Newtral.es, tras contactar con diferentes fuentes oficiales de la ciudad de Chemnitz

Thomas Jendges se pronunció públicamente a favor de las vacunas frente a la COVID-19

Los contenidos virales afirman que el director alemán Thomas Jendges, cuyo suicidio se investiga, se posicionó en contra de las vacunas frente la COVID-19. Pero este se pronunció públicamente a favor el pasado 31 de agosto en la apertura de un centro de vacunación permanente en la clínica que dirigía.

 “Con esta oferta de vacunación queremos frenar la pandemia del coronavirus. La vacunación reduce en gran medida el riesgo de infección y enfermedad grave por el SARS-CoV-2”, afirmó Thomas Jendges durante el evento, según un comunicado oficial de la clínica.

 Como hemos explicado en Newtral.es, las vacunas autorizadas frente a la COVID-19 pasan un riguroso proceso de evaluación para garantizar su seguridad y eficacia. Sus efectos secundarios están en constante monitorización. Fuente: newtral.es

 

jueves, 26 de agosto de 2021

Cuando el dinero todo lo puede: Ciudades despojadas de su personalidad

 Sólo estuve un par de veces en el madrileño Café Berlín. Creo que fue suficiente para poder contar que allí se respiraba el aire que desprenden los sitios con solera. Uno de las pocos espacios aún reservados al jazz en la ciudad, el Berlín, mutaba en una relajada sala de baile conforme avanzaba la madrugada.

Por Gonzalo Prieto

Con 40 años de historia a sus espaldas y tras haber pasado sus baches, el Café Berlín estaba de nuevo lleno de vida.

Hasta que llegaron los indios con la chequera. Los nuevos dueños, la familia Mohinani, desembolsaron lo suficiente para comprar todo el inmueble donde se ubicaba el local (estaba en la entreplanta de la calle Jacometrezo 4) y los dos bloques contiguos (el 6 y el 8).

Los tres edificios pertenecían a la misma familia, los Alonso Barceló. Sin duda, los Mohinani, con una fortuna forjada en el textil, adquirían un emplazamiento inmejorable. A apenas unos metros de la Plaza de Callao y la Gran Vía.

El Berlín ha vuelto a abrir en otro local cercano. Expulsado pero no derrotado.

Centros urbanos y del capital

Lo cierto es que esta venta ejemplifica bien una de las consecuencias que ejerce el capital y el exceso de demanda en las grandes ciudades. Así, los centros urbanos son el terreno perfecto para que el dinero campe a sus anchas. La economía de mercado encuentra en estos núcleos urbanos un suelo perfectamente abonado para la especulación.

La del Berlín no es la única venta reciente en Madrid. Otra venta muy sonada fue la de uno de los inmuebles más emblemáticos de Madrid, el Edificio España, que ocupa todo un lateral de la plaza del mismo nombre.

Inaugurado en 1953, con sus 117 metros fue en aquel momento la torre más alta de la capital. Nadie sabía qué hacer con él hasta que llegó un pez gordo conocido como ‘Wanda’.

Wang Jianlin, dueño de Wanda Group, quería primero tirar el edificio para posteriormente reconstruirlo, algo a lo que el Ayuntamiento se negó. El Edificio España ha acabado en manos de los hoteles Riu y un fondo español de manera que va a ser una suma de hotel, apartamentos de lujo y centro comercial.

Pérdida de carácter de los centros urbanos

Con estos procesos en los que el capital impone sus normas, las ciudades pierden inevitablemente su personalidad y ceden parte de su patrimonio entregadas a los dinerales que multimillonarios están dispuestos a pagar  por inmuebles cuya rentabilidad está más que garantizada.

Es sin duda una consecuencia perversa del capital. Y el desenlace es sabido: cualquier centro urbano se parece a otro en su pérdida de carácter.

Madrid parece un claro ejemplo. El panel de propietarios del centro de la capital está cambiando a marchas forzadas. Y no sólo son los fondos buitre y los millonarios tradicionales los que se abalanzan sobre los edificios más cotizados.

 Con la bolsa de capa caída y la economía china en barrena, ricos chinos, filipinos, indios y del sudeste asiático han encontrado en los inmuebles de las grandes capitales europeas el lugar perfecto para poner su dinero a buen recaudo.

La Gran Vía de Madrid, ejemplo de especulación

Tomando como ejemplo la Gran Vía, más de una decena de edificios se han vendido en los últimos dos años. Un ritmo frenético para la actividad inmobiliaria de la que es probablemente la calle más emblemática de la ciudad de Madrid.

La centenaria arteria madrileña es el claro reflejo de un ‘boom’ inversor que lleva dinero fresco a edificios emblemáticos. No hay más que ver al que fuera sede del Grupo Prisa convertido en un macro Primark, en manos de Amancio Ortega y alquilado a su competencia.

Además del dueño del Grupo Inditex, en los 1,3 kilómetros de longitud de la Gran Vía recientemente han comprado inmuebles aseguradoras como Axa, inversores mexicanos o grupos hoteleros como el español VP.

 

El interés por la Gran Vía engloba a prácticamente a todos los actores del mercado: promotores, fondos, inversores privados, compañías inmobiliarias y especialistas hoteleros.

El fenómeno al que asistimos no es nuevo, como relata Eduardo García Alfonso en su artículo ‘Ciudades neoliberales’. Hace ya años que “se viene desarrollando la expulsión de los arrendatarios locales, incapaces de pagar las elevadas rentas que los propietarios exigen ahora, son sustituidos por las multinacionales de la globalización”.

Así, el comercio del centro de Madrid en particular y el de las grandes ciudades en general está a medio camino entre el cierre de establecimientos tradicionales y la apertura de franquicias de todo tipo que vienen a sustituir al comercio tradicional.

La ciudades “franquicia”

Desde los ya tradicionales Zara, H&M, Burger King o Vips, pasando por los nuevos fenómenos del tapeo en España, como el 100 Montaditos. Modelos ante los que el pequeño comercio no puede competir. Es lo que hay quien ya ha bautizado como ‘ciudad franquicia‘.

Se diluye la personalidad que confieren a las ciudades los pequeños comercios y se produce lo que el sociólogo George Ritzer etiquetó como “Mcdonaldización de la sociedad“. Según este proceso, la oferta comercial se homogeiniza de manera que se diluyen las diferencias entre lo que uno puede consumir en Madrid, Nueva York, Berlín o Pekín.

“Las autoridades municipales aplauden estos cambios”, se lamenta García Alfonso, porque “supone una imagen mediática que atrae turistas a la ciudad, genera ingresos para las arcas locales y permite que los ediles se hagan la foto para subir a las redes sociales con un Me gusta”.

Lo cierto es que vemos como pasan los años y el capital diluye la personalidad de nuestras ciudades, convertidas en refugio para multinacionales que pueden permitirse el pago de esas cantidades ante el gran retorno que reciben (caso Primark) o inversores multimillonarios conscientes de que tales edificios difícilmente perderán valor. El caso del Café Berlín es sólo otra muestra que ha saltado a la luz. Esperemos que no nos cierren el Toni 2.

Fuente: geografiainfinita.com

lunes, 12 de julio de 2021

La voracidad del capitalismo trajo la Covid-19

Por Leonardo Boff

He sostenido la tesis de que la Covid-19 es un contraataque de la Madre-Tierra contra el sistema del capital y de su expresión política, el neoliberalismo. Ella ha sido agredida y devastada de tal manera que nos envió un arma suya, invisible, el coronavirus, como una alerta y una lección.

El virus puso de rodillas, humilladas, a las potencias militaristas, que con sus armas de destrucción masiva podrían acabar con la vida sobre el planeta. Si se perpetúa la guerra contra el planeta, éste podrá no querernos más. Un virus más letal, inmune a cualquier vacuna, podría llevar a gran parte de la especie humana a su fin.

Tal eventualidad no es imposible, pues este sistema de muerte de seres de la naturaleza y de seres humanos, al decir del Papa Francisco, posee una tendencia suicida. Prefiere correr el riesgo de morir antes que renunciar a su voracidad.

Este cuento de Leo Tolstoi (1828-1910), contado a los peones de su hacienda Yásnaya Poliana, con el título Cuánta Tierra necesita un hombre, puede hacernos reflexionar.

«Había una vez un campesino que trabajaba un trozo de tierra que no era muy fértil. Trabajaba mucho pero sin mucho fruto. Envidiaba a sus vecinos que tenían más tierra y cosechas más abundantes. Estaba especialmente molesto por los elevados impuestos que tenía que pagar sobre su pequeña tierra y sus escasas ganancias.

Un día, después de mucho pensar, resolvió: “me voy con mi compañera lejos de aquí, en busca de tierras mejores”. Supo que a muchas leguas de su casa había gitanos que vendían tierras muy baratas, hasta por precios irrisorios cuando veían a alguien muy necesitado y con ganas de trabajar.

Aquel campesino, deseoso de poseer mucha más tierra para cultivar y hacerse rico, pensó: “voy a hacer un pacto con el diablo. Éste me va a dar suerte”, dijo a su mujer, que torció el gesto. Y le advirtió: “Marido mío, mucho cuidado con el diablo, nunca sale nada bueno de hacer pactos con él; esa codicia tuya te va a echar a perder”.

Pero, ante la insistencia del marido, decidió acompañarlo para realizar su ambicioso proyecto. Así que partieron, llevando pocas pertenencias.

Cuando llegaron a las tierras de los gitanos, el diablo ya estaba allí, bien trajeado, dando la impresión de ser un influyente mercader de tierras. El campesino y su mujer saludaron educadamente a los gitanos. Cuando iban a expresar su deseo de adquirir tierras, el diablo, sin ceremonias, se le anticipó y dijo:

“Buen señor, veo que viene de lejos y tiene gran deseo de poseer buenas tierras para plantar y hacer alguna fortuna. Tengo una excelente propuesta que hacerle. Las tierras son baratas, al alcance de su bolsillo. Le propongo lo siguiente: usted pone una cantidad razonable de dinero en una bolsa aquí, a mi lado. El territorio que usted recorra a lo largo de todo un día, desde el amanecer hasta la puesta del sol, siempre que esté de vuelta antes de ponerse el sol, esa tierra recorrida será suya. En caso contrario perderá el dinero de la bolsa”.

Los ojos del campesino brillaron de emoción y dijo: “Me parece una propuesta excelente. Tengo piernas fuertes y acepto. Mañana bien temprano, al amanecer, me pongo a correr y todo el territorio que mis piernas puedan alcanzar será mío”.

El diablo, siempre malicioso, sonrió contento.

Y así fue, bien temprano, apenas el sol rompió el horizonte, el campesino echó a correr. Saltó cercas, atravesó riachuelos y no satisfecho ni siquiera se paró para descansar. Veía delante de sí una encantadora planicie verde y rápidamente pensó:“aquí voy a plantar trigo en abundancia”. Mirando a la izquierda se abría un valle muy llano y pensó: “aquí puedo hacer una plantación de lino para ropa fina”.

Subió, un poco sin aliento, una pequeña colina y vió que allá abajo surgía un campo de tierra virgen. Y pensó: “quiero también aquella tierra. Allí voy a criar ganado y ovejas y voy a llenar las alforjas de las burras con dinero a más no poder”.

Y así recorrió muchos kilómetros, no satisfecho con lo que había conquistado, pues los lugares que veía eran atractivos y fértiles y alimentaban su deseo incontenible de poseerlos también. De repente miró el cielo y se dió cuenta de que el sol se estaba ocultando detrás de una montaña. Dijo para sí mismo:

”No hay tiempo que perder. Tengo que volver corriendo, si no perderé todos los terrenos recorridos y, encima, el dinero. Un día de dolor, una vida de amor”, pensó, como decía su abuelo.

Se puso a correr con una velocidad desmedida para sus piernas cansadas. Pero tenía que correr sin reparar en los límites de sus tensos músculos. Incluso se quitó la camisa y dejó caer la bolsa con algo de comida. Siguió mirando la posición del sol, ya cerca del horizonte, enorme y rojo como sangre. Pero aún no se había puesto del todo. Aunque estaba cansadísimo, corría cada vez más, ya no sentía las piernas de tanto esfuerzo. Con tristeza, pensó: “quizás he abarcado demasiado y podría perderlo todo. Pero sigamos adelante”.

Viendo, a lo lejos al diablo, solemnemente de pie y a su lado la saca de dinero, recobró más ánimo, seguro de que iba llegar antes de la puesta de sol. Reunió todas las energías que tenía e hizo un último esfuerzo. Corría, sin pensar en los límites de sus piernas, como que fuera volando. No muy lejos de la llegada, se tiró hacia delante, casi perdiendo el equilibrio. Rehecho, todavía dio algunos pasos largos.

Fue entonces cuando extenuado y ya sin fuerzas, se desplomó en el suelo. Y murió. Su boca sangraba y todo su cuerpo estaba cubierto de arañazos y de sudor.


El diablo, maliciosamente, apenas sonrió. Indiferente al muerto y codicioso, miraba la bolsa de dinero. Todavía se dio el trabajo de hacer una fosa del tamaño del campesino y lo metió dentro. Eran sólo siete palmos de tierra, la parte menor que le tocaba de todos los terrenos recorridos. No necesitaba más que eso. Su mujer, como petrificada, presenciaba todo, llorando copiosamente».

Este cuento reverbera las palabras de João Cabral de Melo Neto (1920-1999) en su obra Muerte y Vida Severina (1995). En el funeral del labrador dice el poeta: ”Esta fosa en que estás, con palmos medida, es la cuenta menor que sacaste en vida; es la parte que te cabe de este latifundio”.

De todos los terrenos atrayentes que veía y deseaba poseer, al ávido campesino sólo le quedaron al final los siete palmos para su sepultura. 

¿No será este el destino del capitalismo y del neoliberalismo?  

Traducción de Mª José Gavito Milano

Fuente: Ecoportal.net


domingo, 16 de mayo de 2021

ADICCIÓN A LA COMIDA

 La nutrición necesita reformularse.


Dejemos de ser tan corderos a la buena de lo que decide hacer la industria a su antojo.

Aunque “la información” no esté TAN difundida en lo absoluto por obvios intereses de la industria alimentaria y farmacéutica, claro, hoy se sabe que tanto los alimentos ricos en grasas y dulces (también llamados alimentos hiperpalatables/ultraprocesados) producen cambios neurobiológicos en nuestro sistema límbico, consecuencia idéntica que sucede con las drogas tóxicas como el alcohol y la cocaína (entre tantas otras).

En estudios publicados de imágenes cerebrales por tomografía por emisión de positrones (PET), ya hace varios años Wang y colaboradores ***(1) observaron que los sujetos con adicción a drogas muestran una reducción en los receptores de dopamina D2 en el sistema de recompensas, encontrando el mismo hallazgo en personas con obesidad.

Estos investigadores fueron los primeros en dar a conocer que los individuos con obesidad tienen un número significativamente menor de receptores de dopamina D2 en el sistema de recompensa, que otros individuos de peso normal.

Existe evidencia contundente de disminución de la señalización del neurotrasmisor dopamina en las personas con obesidad (disminución de los receptores D2, además de la liberación de dopamina) también en regiones de nuestro cerebro medio

Hoy se sabe que cuanto más comida chatarra y ultraprocesados consuma una persona: la reducción de receptores D2 será más evidente

Esto ha llevado a la teoría que dice que el consumo excesivo de alimentos podría ser conceptualizado como una conducta adictiva***(2)

 🔹EL CONOCIMIENTO ES PODER.

***(1) Wang GJ, Volkow ND, Thanos PK, Fowler JS. Similarity between obesity and drug addiction as assessed by neurofunctional imaging: a concept review. J Addict Dis. 2004; 23:39–53.

***(2) Gearhardt AN, Corbin WR, and Brownell KD. Food addiction: an examination of the diagnostic criteria for dependence. Journal of Addiction Medicine, 2009

domingo, 4 de abril de 2021

Semana Santa: cómo fue la muerte de Jesús, según la ciencia

 Dejando a un lado la religión, pocos dudan que un hombre llamado Jesús vivió hace 2.000 años, en parte de lo que hoy se conoce como Israel.


También que era un judío disidente que acabó liderando un grupo de seguidores y que sus acciones terminaron molestando al Imperio romano.

Por eso, en la víspera de la Pascua -o Domingo de Resurrección- finalmente fue condenado, torturado y asesinado por crucifixión, una práctica común de la pena capital en ese momento.

Tras su muerte, sus seguidores se encargaron de difundir sus enseñanzas. La historia terminó y comenzó el mito, la religión, la teología.

Esta transición se produjo principalmente gracias a un prolífico escritor de la época, pionero de la Iglesia cristiana y autor de muchos textos que ahora se encuentran en la Biblia: Paulo de Tarsus (c. 5-67).

En la década de los 50 del primer siglo de nuestra era, unos 20 años después de la muerte de Jesús, De Tarsus escribió siete cartas cuyos textos han sobrevivido todos estos años.

"En estas cartas notamos que hay un cambio de enfoque. Paulo ya no trabaja con el Jesús histórico, trabaja con el Jesús de la fe", explica el historiador André Leonardo Chevitarese, autor de, entre otros, Jesús de Nazaré: Uma História História, y profesor del programa de posgrado en Historia Comparada del Instituto de Historia de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

Dicho esto, la primera conclusión es que, sin tener en cuenta la religiosidad derivada de su figura, Jesús fue un condenado político.

"El Jesús histórico ha conocido una muerte política. La religión y la política están muy unidas, sobre todo cuando se trata de un liderazgo popular", añade Chevitarese.

"No hay forma de separar las andanzas [de Jesús] como algo solo político o simplemente religioso. Las fronteras no están claramente definidas. Y eso termina siendo clave para entender el movimiento de Jesús con aquel Jesús [aún vivo] y el movimiento de Jesús sin Jesús [después de su muerte, con la predicación de los primeros seguidores]".

Pasión y muerte

La muerte en la cruz, cuyo simbolismo acabó por confundirse con la propia religiosidad cristiana, no era un acontecimiento raro en esa época.

"La crucifixión era la pena de muerte utilizada por los romanos desde el 217 a.C. para los esclavos y todos aquellos que no eran ciudadanos del Imperio", explica el politólogo, historiador especializado en Medio Oriente y escritor italiano Gerardo Ferrara, de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma. 

"Era una tortura tan cruel y humillante que no estaba reservada para un ciudadano romano. Era precedida por el flagelo, infligido con diversos instrumentos, según la procedencia y el origen social de los condenados".

"La crucifixión no fue una invención romana, pero estaba muy extendida en el Imperio romano. Formaba parte de una rutina dentro de los territorios que ahora llamamos Israel", señala Chevitarese.

"Aproximadamente 40 años después de la muerte de Jesús, cuando Jerusalén fue tomada, miles de judíos fueron crucificados".

Los Evangelios narran las últimas horas de Jesús, detallando su sufrimiento.

Según las Sagradas Escrituras, fue trasladado de un lugar a otro durante estas horas de juicio, con algunas vacilaciones por parte de las autoridades.

Chevitarese dice que históricamente esto no puede ser cierto. Y esto es porque, de acuerdo con los relatos, Jesús fue asesinado la víspera de la Pascua judía.

"La fiesta de Pascua es una fiesta política, porque es cuando se celebra el paso de la esclavitud a la libertad, la salida del pueblo hebreo de Egipto a la 'tierra donde fluye la leche y la miel'", recuerda el historiador.

"Así que imagina: una ciudad rebosante de judíos, ¿cómo la autoridad romana pudo haber puesto a un judío a cargar una cruz alrededor de la ciudad, en medio de tantos judíos? Sería una invitación a la rebelión. Con una persona como Jesús nadie podría haber perdido tiempo. Fue capturado y crucificado inmediatamente", señala.

Para Chevitarese, los informes que existen que dan cuenta de los hechos entre la detención de Jesús, en la madrugada del jueves al viernes, y su crucifixión, horas después, no son históricos; son teología.

Unos días antes, en lo que terminó siendo el Domingo de Ramos, Jesús había entrado a Jerusalén. Fue una rara aparición suya en una gran ciudad, lo que lo habría convertido en un blanco fácil para las autoridades.

Los cuatro pilares

Pero, ¿por qué incomodaba? Porque dirigió un grupo que acababa de proclamar un nuevo reino, el Reino de los Cielos o el reino de su padre.

 Y su discurso fue el de un reino diametralmente opuesto al Imperio romano, según cuatro pilares básicos. "Se convierte en mesías por esa idea", defiende Chevitarese.

El primer pilar del reino defendido por Jesús fue la justicia. No solo la justicia, sino la justicia divina.

"Se refirió a Dios como su padre, su padre celestial. Esta justicia equilibrada, por supuesto, se oponía a otro reino, el que ya estaba instalado y que dominaba Judea: el de los romanos", compara el historiador.

"Él está diciendo: aquí en mi reino hay justicia; el de César es el reino de la injusticia".

El segundo punto es que Jesús proclamó un reino de paz, también en oposición al Estado bélico de gobierno impuesto por los romanos, un imperio que avanzaba sobre otros pueblos.

El tercer pilar es la comensalidad: comida, bebida, abundancia en la mesa de los pobres, de los campesinos.

"El grupo que acompañó a Jesús escuchó su predicación y de alguna manera encontró interesante lo que estaba diciendo", dice Chevitarese.

Finalmente, Jesús habló de un reino de igualdad, con la participación de todos. "El ministerio de Jesús es tanto de hombres como de mujeres", señala el historiador.

"Lo importante es que [en estos discursos] la política, la religión, la economía, la sociedad, todo esto era parte de un programa mesiánico. No estaba claro dónde comenzaba la política y terminaba la religión, ni dónde terminaba la religión y comenzaban los problemas sociales. Todo estaba interconectado", prosigue.

"Jesús muere a causa de un reino, el reino de Dios. Este es el movimiento de Jesús con Jesús. La próxima generación, el movimiento de Jesús sin Jesús, resignifica su muerte como una muerte sacrificial, que adquiere una dimensión estrictamente religiosa".

Las autoridades romanas que servían en la región ya estaban mapeando los movimientos de Jesús. Y encontraron la oportunidad perfecta cuando decidió entrar en Jerusalén.

"Lo vieron crear confusión en el templo, en vísperas de la Pascua, con la ciudad llena de judíos provenientes de las regiones más diversas y pensaron: rápido, a ese hombre hay que arrestarlo, crucificarlo", dice el historiador.

"Todos los evangelistas acuerdan situar la muerte de Jesús en un viernes, dentro de la festividad de Pascua", comenta Ferrara.

El autor del libro Vita di Gesù Cristo, el sacerdote y arqueólogo bíblico italiano Giuseppe Ricciotti, reunió información histórica y concluyó que lo más probable es que la ejecución se hubiera producido el equivalente al 7 de abril del año 30.

 Muerte en la cruz

Había tres formas de ejecutar a un convicto en la antigua Roma. Según el historiador, un objetivo los unía: no permitir la conservación de huellas de la memoria, es decir, imposibilitar la sepultura de restos mortales.

Generalmente, los condenados eran llevados a los circos romanos por delitos como asesinato, parricidio, delitos contra el Estado y violaciones.

En la arena, estos criminales enfrentaban barbaridades hasta la muerte: sus restos eran devorados por los insectos. Una segunda forma de ejecución era el fuego, que tampoco dejaba muchos residuos.

La crucifixión era el castigo para los esclavos que atentaban contra la vida de sus amos y los que participaban en rebeliones. Además de todos aquellos que no eran ciudadanos romanos, como Jesús.

"Aún en vida, en la cruz, las rapaces ya empezaban a comerse a los condenados. Tres o cuatro días después, la carne de este individuo, pudriéndose, caía de la cruz y los perros y otros animales terminaban de hacer el trabajo", contextualiza Chevitarese.

A principios de la década de 2000, el médico forense estadounidense Frederick Thomas Zugibe (1928-2013), profesor de la Universidad de Columbia y expatólogo jefe del Instituto Médico Legal, realizó una serie de experimentos con voluntarios para controlar los efectos que tendría una crucifixión en el cuerpo del ser humano.

Los resultados fueron publicados en el libro The Crucifixion of Jesus: A Forensic Inquiry (La crucifixión de Jesús: una investigación forense, en español).

Para sus estudios, se utilizaron cruces de madera de 2,34 metros de altura y 2 metros horizontalmente. Los individuos, todos adultos jóvenes en sus 30 años, fueron suspendidos en ellas y sus reacciones fueron monitoreadas electrónicamente, con electrocardiogramas, midiendo el pulso y la presión arterial.

Atados, los voluntarios no podían apoyar la espalda contra la cruz y reportaron fuertes calambres provocados por la incomodidad de la postura, además de un constante hormigueo en las pantorrillas y muslos.

En la época de Jesús se utilizaron diferentes formas de cruces en las ejecuciones. Las principales tenían forma de T y forma de daga. No hay consenso entre los investigadores sobre cuál habría sido utilizada para Jesús. Ferrara cree que la segunda.

Para el doctor Zugibe, Jesús llevó, de camino al lugar de ejecución, solo la parte horizontal. Escribió que la estaca vertical solía guardarse en el lugar de las crucifixiones, fuera de la ciudad.

 Y se basó en que la parte horizontal pesaba unos 22 kilos. La suma de ambas partes era de entre 80 y 90 kilos, con lo que hubiera sido imposible hacer una caminata larga, que según sus estudios habría sido de 8 kilómetros en el caso de Jesús.

"Los detalles del castigo están confirmados por las costumbres romanas y por documentos históricos: los condenados eran atados o clavados al andamio con los brazos extendidos y levantados sobre el mástil vertical ya fijado", explica Ferrara.

"Los pies fueron atados o clavados, por otro lado, al poste vertical, sobre el cual sobresalía una especie de asiento de apoyo a la altura de las nalgas. La muerte fue lenta, muy lenta, y acompañada de un sufrimiento terrible. La víctima, levantada del suelo a no más de medio metro, estaba completamente desnuda y podía quedar colgada durante horas, si no días, sacudida por espasmos de dolor, náuseas y la imposibilidad de respirar adecuadamente, ya que la sangre no podía ni siquiera fluir a las extremidades que estaban tensas. Hasta el punto del agotamiento".

Lo que es un entendimiento casi unánime entre los investigadores es que los clavos fueron clavados en las muñecas, no en las palmas; debido a la complexión ósea, las manos "se rasgarían" con el peso del cuerpo.

"La estructura de las manos y la ausencia de huesos importantes impedirían el soporte de un peso tan pesado y la carne de las manos se desgarraría", enfatiza Ferrara.

El doctor Zugibe concluyó que los clavos tenían 12,5 centímetros de largo y argumentó que Jesús había sido clavado en las manos, pero no en el centro de la palma, sino justo debajo del pulgar.

Ya suspendido en la cruz, los pies de Jesús también estaban fijados con clavos, según el médico, uno al lado del otro, y no superpuestos como el imaginario consagrado. Estas perforaciones, por llegar a nervios importantes, habrían provocado un dolor insoportable y continuo.

"¿Cuánto tiempo tarda un individuo en morir así? Muere de calambres, que atrofian sus músculos y le hacen morir por falta de aire, con muchos dolores, dolores tremendos en todo el cuerpo", narra Chevitarese.

Ferrara, a su vez, sostiene que Jesús murió de un infarto de miocardio, como consecuencia del esfuerzo agotador.

A través de sus experimentos, Zugibe analizó las tres hipótesis más aceptadas sobre la muerte de Jesús: asfixia, infarto y shock hemorrágico. Su conclusión es que Jesús tuvo un paro cardíaco por hipovolemia, es decir, la considerable disminución del volumen sanguíneo después de todas las torturas y las horas clavado en la cruz. Por lo tanto, habría muerto de un shock hemorrágico.

"[La muerte en la cruz] es una muerte de absurda violencia física. El tiempo dependía de las condiciones físicas en las que se encontraba el crucificado. Si la tortura anterior había sido muy intensa, esto de alguna manera podría haberlo hecho morir más rápido", dice Chevitarese.

Ferrara, por su parte, cree que "la agonía de Jesús no duró más de unas pocas horas, quizás menos de dos, probablemente debido a la enorme pérdida de sangre por la flagelación [anterior]".

Torturas

Si el condenado a muerte en cruz era visto por los romanos como una "escoria", un no ciudadano considerado criminal y procedente de los estratos sociales más bajos, se supone que los verdugos no salvaban a estos individuos de todo tipo de agresiones.

Para ello, el instrumento utilizado era un látigo específico llamado azorrague.

En el caso de Jesús, Ferrara cree que se utilizó uno con bolas de metal con puntas de hueso, capaz de desgarrar la piel y desgarrar trozos de carne.

"Precisamente porque es un 'criminal' de clase social baja y de origen no noble, en este caso un judío de una pequeña provincia oriental del Imperio", justifica.

Según una investigación realizada por el doctor Zugibe, el modelo de látigo que se utilizó para azotar a Jesús se realizó con tres tiras.

Convictos como este solían recibir 39 golpes con el instrumento; en la práctica, por lo tanto, era como si fueran 117 latigazos, ya que estas puntas hechas de hueso de cordero funcionaban como punzantes.

Esto, según las explicaciones del médico, daría lugar a temblores e incluso desmayos, y un cuadro de hemorragias intensas, daño en el hígado y el bazo y acumulación de sangre y líquidos en los pulmones.

De camino al lugar de la crucifixión, no había límites para la tortura. Eran golpeados, ridiculizados, víctimas de una intensa violencia. Los relatos bíblicos afirman que, por sarcasmo, se le habría clavado una corona de espinas en la cabeza de Jesús.

Zugibe quería saber qué planta se utilizó para la corona. Después de entrevistar a botánicos y estudiosos de biomas de Medio Oriente, se le ocurrieron dos posibles especies que podrían proporcionar espinas lo suficientemente grandes. Obtuvo las semillas y cultivó los arbustos él mismo, y luego los analizó.

Terminó concluyendo que se utilizó el hoy conocido como Espino-de-Cristo-Sirio. Según el forense, las heridas provocadas por esta espina en la cabeza podrían, más que provocar un sangrado intenso en la cara y el cuero cabelludo, llegar a los nervios de la cabeza, provocando un dolor insoportable.

Sepultura

Chevitarese sostiene que la crucifixión de Jesús, contrariamente a lo que narra la Biblia, ocurrió lejos de los testigos presenciales, precisamente porque todo se habría hecho con rapidez y para no provocar una revuelta de la población.

Y que, a diferencia del relato religioso, no hubo entierro de Jesús, ni restos conservados.

"Los crucificados no eran enterrados. Se quedaban en la cruz y, aún con vida, las aves de rapiña ya sabían que no podían moverse. Y se comían sus ojos, la nariz y la mejilla, atestada de aves rapaces comiéndose el cuerpo aún vivo", explica.

"[El cuerpo] pasaba unos días allí, cuatro, cinco días, colgado. La carne comenzaba a pudrirse. Se caía. Se desmoronaba. Los perros y otros animales aprovechaban los restos humanos para hacer su festín", dice.

Para él, lo que prueba esta tesis es que miles de esclavos fueron crucificados en la época y no hay registros de cementerios ni de huesos descubiertos allí.

"Históricamente, los crucificados no eran enterrados", asegura. "Teológicamente, está claro que Jesús necesitaba ser enterrado, para luego resucitar".

Fuente: www.bbc.com

lunes, 22 de marzo de 2021

Minería masifica uso de agua de mar

Para 2022 el sector privado habrá invertido 10.000 millones de dólares en 16 nuevos proyectos de plantas desalinizadoras de agua de mar en Chile.

La aridez del norte chileno obliga a las empresas mineras a buscar nuevas fuentes hídricas. La principal es el agua del océano Pacífico, cuyo uso se espera aumente en la próxima década pese a sus elevados costos de extracción y traslado.

La vasta zona del norte de Chile alberga al desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo, y también las mayores reservas de cobre, la principal riqueza de este país, con 6.435 kilómetros de costa sobre el Pacífico.

“En regiones áridas y semiáridas, donde la disponibilidad de agua es muy limitada, el mar es una alternativa para los procesos industriales y otros usos”, explicó a Tierramérica el académico Luis Cisternas, del Centro de Investigación Científico Tecnológico para la Minería.

Datos del Consejo Minero indican que la extracción de cobre empleó 12.615 litros de agua fresca en 2011, el mismo año en el que un informe del Banco Mundial alertó sobre una caída considerable en la disponibilidad de agua superficial en Chile.

“La utilización de agua de mar no es solo una solución para las mineras, sino también una forma de liberar el agua dulce para otros usos y permitir la restauración de ecosistemas dañados”, explicó Cisternas, profesor de la Universidad de Antofagasta.

Si bien la minería emplea agua de mar en distintas partes del mundo y desde hace muchos años, en Chile hay casos aislados, usualmente de pequeñas o medianas compañías y con minerales cuya extracción no se perjudica ni se favorece por este uso, explicó.

La primera gran empresa en usar agua de mar fue Minera Esperanza, propiedad de una sociedad conformada por Antofagasta Minerals y Marubeni Corporation.

Este yacimiento de cobre utiliza en todos sus procesos agua oceánica sin desalinizar, trasladada en un ducto de 145 kilómetros. De momento, constituye 30 por ciento del total del líquido que requiere.

La estatal Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco) utilizará agua de mar por primera vez para explotar las reservas de sulfuros de la División Radomiro Tomic, uno de los proyectos estructurales de la compañía que pretende extender la vida útil de varios de sus yacimientos.

“En el caso del proyecto Radomiro Tomic (RT) Sulfuros, el uso de agua de mar permite no presionar por recursos frescos de la cordillera de los Andes o de agua continental, en un área en que no hay disponibilidad de  nuevos recursos hídricos”, indicó a Tierramérica una fuente corporativa de Codelco.

El proyecto RT Sulfuros es una nueva línea de producción de concentrados de cobre, cuya explotación implica mayor consumo de agua por tonelada producida que la actual explotación de minerales oxidados que tiene la división.

“La utilización de agua de mar desalinizada permite extender la vida útil del proyecto sin incrementar el consumo de agua de cordillera”, añadió la fuente.

Para su operación, RT Sulfuros extraerá el agua marina y la desalinizará mediante ósmosis inversa, una técnica que consiste en presionar los fluidos a través de una membrana que retiene los sólidos disueltos.
Esa agua tratada será luego conducida hacia las instalaciones de la división, ubicada a 3.000 metros sobre el nivel del mar, mediante una tubería de 160 kilómetros de longitud. La operación entraña un gasto de 2,6 dólares por metro cúbico, explicó Codelco.

Según estudios, el costo asociado al sistema de suministro de agua oceánica puede representar cerca de 20 a 30 por ciento del valor total de un proyecto que está situado a más de 150 kilómetros de la costa y entre 3.000 y 4.000 metros sobre el nivel del mar.

“Esto significa que es necesario buscar formas más eficientes de abastecer de agua de mar a las mineras”, afirmó Cisternas.

El experto precisó que “lo ideal es utilizar el agua oceánica sin tratamiento porque su desalinización requiere energía y produce efectos dañinos para el ambiente, pero no siempre se puede hacer”, dijo.

“Es necesario lograr generar aguas de diferentes calidades a partir del mar, considerando que diferentes tecnologías y minerales requieren de diferentes tipos del líquido”, completó.

Para Codelco, el agua de mar desalinizada “no es una solución inocua, pues implica un mayor consumo de energía tanto para su tratamiento como, principalmente, para impulsarla hasta donde se encuentran ubicados los yacimientos”.

“Incluso no es económicamente viable para aquellos proyectos con márgenes de ganancia más ajustados o para aquellos proyectos que no tienen asegurado el suministro de energía”, explicó la fuente de Codelco.

Además, aunque acotados, la instalación de plantas desalinizadoras también genera impactos en el borde costero y el medio marino.

Samuel Leiva, coordinador de campañas del capítulo chileno de Greenpeace, alertó sobre el impacto ambiental que, a largo plazo, puede provocar la sal que se extrae del agua.

Las plantas desalinizadoras necesitan energía en una zona donde no hay agua, “entonces la alternativa es desarrollar proyectos que utilizan combustibles fósiles e incrementan las emisiones atmosféricas y provocan daños ambientales a lo largo de la costa” al devolver al océano aguas con una temperatura superior, detalló para Tierramérica.

Según Aguas Antofagasta, la tecnología para desalinizar comenzó en 2003 con la puesta en marcha de la Planta de Antofagasta, que buscó proveer parte del recurso a la población.

De momento hay 14 proyectos de este tipo, 11 de ellos asociados al sector minero.

A fines de julio, Minera Escondida informó que invertirá 3.430 millones de dólares en la construcción de la mayor planta desalinizadora del país.


Para 2022 se espera una inversión privada de 10.000 millones de dólares para 16 nuevos proyectos de plantas de agua de mar. Fuente: ipsnoticias.net

jueves, 4 de marzo de 2021

La ciencia explica hasta cuándo tendrán que llevar mascarilla las personas vacunadas

 Expertos recuerdan a las personas inmunizadas que, pese a recibir su dosis, podrían ser transmitiendo el virus de manera asintomática.



Pese a la llegada de las vacunas masivas y el inicio de las campañas de vacunación hace dos meses, la mascarilla sigue siendo un elemento indispensable para nuestra vida a día de hoy. Pronto se cumplirá un año desde el primer decreto de estado de alarma en España y este ‘cubrebocas’ seguirá siendo obligatorio para lo que resta de año, aunque incluso en 2022 tampoco podamos salir de casa sin ella. Pero, ¿los vacunados por qué deben seguir usándola si ya están inmunizados?

La ciencia tiene la respuesta a la pregunta. Según publicó el medio británico The Guardian en un reportaje reciente, estas vacunas protegen a la personas frente a la COVID-19, es correcto, pero no quita que puedan seguir contagiando a la gente, incluso siendo asintomáticos al virus. Por ello, es tan fundamental que sigan usándola, especialmente para evitar un repunte de casos mientras otros esperan su turno de vacunación.

"Ahora sabemos que las vacunas pueden proteger, pero lo que no hemos tenido tiempo suficiente para comprender realmente es: ¿protege de la propagación?" reflexiona Avery August, profesor de Inmunología en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.

Muchas dudas sobre las vacunas

Y es que, lo cierto, es que las incógnitas en cuanto a la vacuna todavía son muchas: no se conoce cómo pueden las dosis proteger contra la transmisión asintomática del coronavirus, ni siquiera pueden concretar cuándo tiempo pueden proteger las vacunas frente al virus.

 En los últimos meses, y con la aparición de tantas cepas del coronavirus, es uno de los grandes estudios del mundo. Resulta vital conocer cómo afectan estas variantes a la efectividad de las vacunas, especialmente la sudafricana (B1351), que incluso redujo la eficacia de la vacuna de Johnson & Johnson.

Entonces, ¿de qué me sirve vacunarme? La mascarilla y el distanciamiento social siguen siendo necesarios para evitar el contacto directo de la gente y, con ello, un aumento de los contagios. Por ello, es necesario que sigan vigentes como normas hasta avanzar mucho más en el proceso de vacunación. Unas dosis que minimizan los casos graves de la COVID-19 y, por tanto, a largo plazo los sistemas de salud tendrán un respiro de pacientes ingresados por el coronavirus.

La importancia de avanzar en la vacunación

Es muy difícil que una vacuna brinde una protección completa frente al virus. Lo cierto es que pocas en la historia lo han conseguido, entre ellas, la vacuna que acabó con la viruela. Pese a ello, los estudios sobre estas dosis arrojan esperanza al indicar el grado en que las vacunas protegen contra la transmisión, con resultados prometedores, aunque incompletos. Lo esencial es que reduzca la transmisión y, solo eso, supondría un gran cambio en la sociedad que vivimos actualmente.

 ”Probablemente lo sabremos a medida que más y más personas se vacunen, en algún lugar a mediados de septiembre", dijo August, recordando que un vacuna no tiene por qué presentar una eficacia completa para combatir la pandemia: "Si todo el mundo está vacunado, habrá menos virus”.

 "Ojalá podamos vacunar a la mayoría de la población", dijo el doctor Bruce Y. Lee, profesor de política de salud en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. "Ahí es cuando podemos empezar a hablar de avanzar hacia la normalidad", añade. Será entonces cuando podremos barajar la opción de guardar las mascarillas para salir de casa.

Fuente: as.com