lunes, 22 de marzo de 2021

Minería masifica uso de agua de mar

Para 2022 el sector privado habrá invertido 10.000 millones de dólares en 16 nuevos proyectos de plantas desalinizadoras de agua de mar en Chile.

La aridez del norte chileno obliga a las empresas mineras a buscar nuevas fuentes hídricas. La principal es el agua del océano Pacífico, cuyo uso se espera aumente en la próxima década pese a sus elevados costos de extracción y traslado.

La vasta zona del norte de Chile alberga al desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo, y también las mayores reservas de cobre, la principal riqueza de este país, con 6.435 kilómetros de costa sobre el Pacífico.

“En regiones áridas y semiáridas, donde la disponibilidad de agua es muy limitada, el mar es una alternativa para los procesos industriales y otros usos”, explicó a Tierramérica el académico Luis Cisternas, del Centro de Investigación Científico Tecnológico para la Minería.

Datos del Consejo Minero indican que la extracción de cobre empleó 12.615 litros de agua fresca en 2011, el mismo año en el que un informe del Banco Mundial alertó sobre una caída considerable en la disponibilidad de agua superficial en Chile.

“La utilización de agua de mar no es solo una solución para las mineras, sino también una forma de liberar el agua dulce para otros usos y permitir la restauración de ecosistemas dañados”, explicó Cisternas, profesor de la Universidad de Antofagasta.

Si bien la minería emplea agua de mar en distintas partes del mundo y desde hace muchos años, en Chile hay casos aislados, usualmente de pequeñas o medianas compañías y con minerales cuya extracción no se perjudica ni se favorece por este uso, explicó.

La primera gran empresa en usar agua de mar fue Minera Esperanza, propiedad de una sociedad conformada por Antofagasta Minerals y Marubeni Corporation.

Este yacimiento de cobre utiliza en todos sus procesos agua oceánica sin desalinizar, trasladada en un ducto de 145 kilómetros. De momento, constituye 30 por ciento del total del líquido que requiere.

La estatal Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco) utilizará agua de mar por primera vez para explotar las reservas de sulfuros de la División Radomiro Tomic, uno de los proyectos estructurales de la compañía que pretende extender la vida útil de varios de sus yacimientos.

“En el caso del proyecto Radomiro Tomic (RT) Sulfuros, el uso de agua de mar permite no presionar por recursos frescos de la cordillera de los Andes o de agua continental, en un área en que no hay disponibilidad de  nuevos recursos hídricos”, indicó a Tierramérica una fuente corporativa de Codelco.

El proyecto RT Sulfuros es una nueva línea de producción de concentrados de cobre, cuya explotación implica mayor consumo de agua por tonelada producida que la actual explotación de minerales oxidados que tiene la división.

“La utilización de agua de mar desalinizada permite extender la vida útil del proyecto sin incrementar el consumo de agua de cordillera”, añadió la fuente.

Para su operación, RT Sulfuros extraerá el agua marina y la desalinizará mediante ósmosis inversa, una técnica que consiste en presionar los fluidos a través de una membrana que retiene los sólidos disueltos.
Esa agua tratada será luego conducida hacia las instalaciones de la división, ubicada a 3.000 metros sobre el nivel del mar, mediante una tubería de 160 kilómetros de longitud. La operación entraña un gasto de 2,6 dólares por metro cúbico, explicó Codelco.

Según estudios, el costo asociado al sistema de suministro de agua oceánica puede representar cerca de 20 a 30 por ciento del valor total de un proyecto que está situado a más de 150 kilómetros de la costa y entre 3.000 y 4.000 metros sobre el nivel del mar.

“Esto significa que es necesario buscar formas más eficientes de abastecer de agua de mar a las mineras”, afirmó Cisternas.

El experto precisó que “lo ideal es utilizar el agua oceánica sin tratamiento porque su desalinización requiere energía y produce efectos dañinos para el ambiente, pero no siempre se puede hacer”, dijo.

“Es necesario lograr generar aguas de diferentes calidades a partir del mar, considerando que diferentes tecnologías y minerales requieren de diferentes tipos del líquido”, completó.

Para Codelco, el agua de mar desalinizada “no es una solución inocua, pues implica un mayor consumo de energía tanto para su tratamiento como, principalmente, para impulsarla hasta donde se encuentran ubicados los yacimientos”.

“Incluso no es económicamente viable para aquellos proyectos con márgenes de ganancia más ajustados o para aquellos proyectos que no tienen asegurado el suministro de energía”, explicó la fuente de Codelco.

Además, aunque acotados, la instalación de plantas desalinizadoras también genera impactos en el borde costero y el medio marino.

Samuel Leiva, coordinador de campañas del capítulo chileno de Greenpeace, alertó sobre el impacto ambiental que, a largo plazo, puede provocar la sal que se extrae del agua.

Las plantas desalinizadoras necesitan energía en una zona donde no hay agua, “entonces la alternativa es desarrollar proyectos que utilizan combustibles fósiles e incrementan las emisiones atmosféricas y provocan daños ambientales a lo largo de la costa” al devolver al océano aguas con una temperatura superior, detalló para Tierramérica.

Según Aguas Antofagasta, la tecnología para desalinizar comenzó en 2003 con la puesta en marcha de la Planta de Antofagasta, que buscó proveer parte del recurso a la población.

De momento hay 14 proyectos de este tipo, 11 de ellos asociados al sector minero.

A fines de julio, Minera Escondida informó que invertirá 3.430 millones de dólares en la construcción de la mayor planta desalinizadora del país.


Para 2022 se espera una inversión privada de 10.000 millones de dólares para 16 nuevos proyectos de plantas de agua de mar. Fuente: ipsnoticias.net

jueves, 4 de marzo de 2021

La ciencia explica hasta cuándo tendrán que llevar mascarilla las personas vacunadas

 Expertos recuerdan a las personas inmunizadas que, pese a recibir su dosis, podrían ser transmitiendo el virus de manera asintomática.



Pese a la llegada de las vacunas masivas y el inicio de las campañas de vacunación hace dos meses, la mascarilla sigue siendo un elemento indispensable para nuestra vida a día de hoy. Pronto se cumplirá un año desde el primer decreto de estado de alarma en España y este ‘cubrebocas’ seguirá siendo obligatorio para lo que resta de año, aunque incluso en 2022 tampoco podamos salir de casa sin ella. Pero, ¿los vacunados por qué deben seguir usándola si ya están inmunizados?

La ciencia tiene la respuesta a la pregunta. Según publicó el medio británico The Guardian en un reportaje reciente, estas vacunas protegen a la personas frente a la COVID-19, es correcto, pero no quita que puedan seguir contagiando a la gente, incluso siendo asintomáticos al virus. Por ello, es tan fundamental que sigan usándola, especialmente para evitar un repunte de casos mientras otros esperan su turno de vacunación.

"Ahora sabemos que las vacunas pueden proteger, pero lo que no hemos tenido tiempo suficiente para comprender realmente es: ¿protege de la propagación?" reflexiona Avery August, profesor de Inmunología en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.

Muchas dudas sobre las vacunas

Y es que, lo cierto, es que las incógnitas en cuanto a la vacuna todavía son muchas: no se conoce cómo pueden las dosis proteger contra la transmisión asintomática del coronavirus, ni siquiera pueden concretar cuándo tiempo pueden proteger las vacunas frente al virus.

 En los últimos meses, y con la aparición de tantas cepas del coronavirus, es uno de los grandes estudios del mundo. Resulta vital conocer cómo afectan estas variantes a la efectividad de las vacunas, especialmente la sudafricana (B1351), que incluso redujo la eficacia de la vacuna de Johnson & Johnson.

Entonces, ¿de qué me sirve vacunarme? La mascarilla y el distanciamiento social siguen siendo necesarios para evitar el contacto directo de la gente y, con ello, un aumento de los contagios. Por ello, es necesario que sigan vigentes como normas hasta avanzar mucho más en el proceso de vacunación. Unas dosis que minimizan los casos graves de la COVID-19 y, por tanto, a largo plazo los sistemas de salud tendrán un respiro de pacientes ingresados por el coronavirus.

La importancia de avanzar en la vacunación

Es muy difícil que una vacuna brinde una protección completa frente al virus. Lo cierto es que pocas en la historia lo han conseguido, entre ellas, la vacuna que acabó con la viruela. Pese a ello, los estudios sobre estas dosis arrojan esperanza al indicar el grado en que las vacunas protegen contra la transmisión, con resultados prometedores, aunque incompletos. Lo esencial es que reduzca la transmisión y, solo eso, supondría un gran cambio en la sociedad que vivimos actualmente.

 ”Probablemente lo sabremos a medida que más y más personas se vacunen, en algún lugar a mediados de septiembre", dijo August, recordando que un vacuna no tiene por qué presentar una eficacia completa para combatir la pandemia: "Si todo el mundo está vacunado, habrá menos virus”.

 "Ojalá podamos vacunar a la mayoría de la población", dijo el doctor Bruce Y. Lee, profesor de política de salud en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. "Ahí es cuando podemos empezar a hablar de avanzar hacia la normalidad", añade. Será entonces cuando podremos barajar la opción de guardar las mascarillas para salir de casa.

Fuente: as.com

martes, 16 de febrero de 2021

¿Es seguro reabrir las escuelas? 175 expertos en enfermedades pediátricas responden

 


En muchos lugares de Estados Unidos hay debates agitados sobre la reapertura de las escuelas. Pero en una encuesta la mayoría de los especialistas estuvieron de acuerdo en que no hacen falta vacunas para reabrir las primarias.

Muchas de las precondiciones comunes que se han esgrimido para abrir las escuelas —entre ellas vacunar a maestros o estudiantes y bajas tasas de contagio en la comunidad— no son necesarias para dar clases presenciales de manera segura, fue el consenso en una encuesta de expertos en enfermedades infecciosas pediátricas.

Más bien, los 175 expertos —la mayoría pediatras enfocados en salud pública— estuvieron sobre todo de acuerdo en que ahora era seguro abrir las primarias a tiempo completo para la enseñanza presencial. Algunos dijeron incluso que esto también aplica en comunidades en donde hay infecciones generalizadas de COVID-19, siempre y cuando se tomen medidas básicas de seguridad. Las más importantes, dijeron, era el uso universal de mascarillas, el distanciamiento físico, la ventilación adecuada y evitar actividades grupales numerosas.

La mayoría de los expertos descartaron que las vacunas sean indispensables

Los expertos fueron encuestados por The New York Times la primera semana de febrero. De acuerdo con varias métricas, entre el 48 y el 72 por ciento dijeron que la extensión de la propagación del virus en una comunidad no es un indicador importante de si las escuelas deberían estar abiertas, a pesar de que muchos distritos escolares en Estados Unidos utilizan dichas métricas. Las escuelas solo deben cerrar cuando hay casos de COVID-19 en la escuela en sí, dijeron casi todos.

“No hay situación en la que las escuelas no puedan abrir a menos de que exista evidencia de transmisión dentro de la escuela”, dijo David Rosen, médico y profesor asistente de enfermedades pediátricas infecciosas en la Universidad de Washington en San Luis, Misuri.

“La crisis de salud mental causada por el cierre de las escuelas será una pandemia peor que la covid”, comentó Uzma Hasan, jefa de división de enfermedades infecciosas pediátricas en RWJBarnabas Health en Nueva Jersey.

En gran parte, las respuestas corresponden a los lineamientos actuales del gobierno federal de Estados Unidos, que no mencionan las vacunas y son un reflejo de la evidencia científica significativa de que las escuelas no son un foco importante de propagación para niños ni adultos. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), dieron a conocer el viernes las nuevas recomendaciones para la operación segura de las escuelas y el gobierno de Joe Biden ha priorizado la apertura de escuelas.

Pero el consenso de los expertos en la encuesta contradice la postura de varios formuladores de políticas, administradores escolares, grupos de padres y sindicatos de maestros. Algunos en estos grupos han indicado que no desean volver a los edificios escolares el próximo otoño, cuando es posible que los maestros ya puedan ser vacunados, aunque no así la mayoría de los estudiantes. Algunos distritos escolares han enfrentado una feroz resistencia a la reapertura, sobre todo en las ciudades más grandes, en donde los maestros han amenazado con irse a la huelga si se les exige volver a los establecimientos escolares.

Y algunos expertos estuvieron de acuerdo en que las escuelas abiertas representan riesgos, en particular para los adultos que laboran en ellas y dijeron que muchos lugares de Estados Unidos no habían controlado el virus lo suficiente como para abrir de manera segura.

“Solo porque la apertura de las escuelas no está causando niveles más altos de transmisión comunitaria no significa que no exista un riesgo individual para los maestros y el personal”, dijo Leana Wen, médica de urgencias y profesora visitante de política de salud en la Universidad George Washington. “Si queríamos que las escuelas reabrieran de forma segura, debimos hacer más esfuerzos como sociedad para mantener bajas las tasas de transmisión y para invertir recursos en las escuelas”.

Alrededor de la mitad de los estudiantes de Estados Unidos siguen en clases remotas y aunque la mayoría de los distritos ofrecen al menos algún tipo de aprendizaje presencial y cada vez hay más que intentarán reabrir esta primavera, muchos solo ofrecen esta modalidad solo unas cuantas horas al día o unos días a la semana.

El desajuste entre las políticas preferidas de los expertos y las reglas que gobiernan la apertura de escuelas en muchos distritos es un reflejo de consideraciones políticas y demandas sindicales, pero también de cómo ha cambiado la comprensión del virus que tienen los científicos. Muchas políticas escolares se desarrollaron hace meses, antes de la creciente evidencia de que la COVID-19 no se propaga fácilmente en las escuelas que adoptan precauciones básicas de seguridad. Los lineamientos podrían cambiar nuevamente, advirtieron: casi todos expresaron cierta preocupación de que las nuevas variantes del coronavirus interrumpan los planes de las escuelas para abrir esta primavera u otoño.

Más de dos terceras partes de los que respondieron la encuesta dijeron que tenían hijos en edad escolar y la mitad tenía hijos que acudían a la escuela al menos parte del tiempo. Sobre todo, era más probable que apoyaran la apertura de sus propias escuelas. Alrededor del 85 por ciento de las personas en comunidades donde las escuelas estaban abiertas a tiempo completo dijeron que su distrito había tomado la decisión correcta, mientras que solo un tercio de las personas en lugares donde las escuelas aún estaban cerradas dijeron que había sido la elección correcta.

“Cerrar las escuelas en la primavera de 2020 fue lo correcto: no sabíamos mucho sobre la covid en ese momento y no sabíamos el papel que pueden tener los niños en la transmisión”, dijo Mitul Kapadia, director de medicina pediátrica en la Universidad de California, campus San Francisco. “Ahora sabemos y sabemos que las escuelas pueden abrir de manera segura. El temor guía estas decisiones incluso en contra de la guía y las recomendaciones de la comunidad médica y de salud pública”.

 

La medida en la que hubo mayor consenso fue en requerir cubrebocas para todos. Todos los que respondieron la encuesta dijeron que las mascarillas eran importantes y muchos dijeron que se trataba de una solución simple que podía ayudar a que fuera menos esencial cumplir con otros requisitos.

“Lo que funciona en el cuidado a la salud, los cubrebocas, funcionará en las escuelas”, dijo Danielle Zerr, profesora y jefa de la división de enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad de Washington. “¡Los niños son buenos para usar mascarillas!”.

La mitad de los participantes dijeron que para volver completamente a las escuelas sin precauciones —sin cubrebocas, con aulas llenas y restableciendo todas las actividades— se requeriría que todos los adultos y niños de dicha comunidad tuvieran acceso a vacunación. (No se han hecho pruebas de vacunación en niños y lo más probable es que no estén disponibles hasta 2022).

Pero no todos estuvieron de acuerdo en que los niños más pequeños deben estar vacunados para volver a la vida escolar prepandémica. Una quinta parte del panel dijo que una reapertura completa sin precauciones podría darse una vez que los adultos y los estudiantes de secundaria fueran vacunados y 12 por ciento dijo que era posible ya que hubiera vacunas para todos los adultos de la comunidad.

Los expertos también cuestionaron otra estrategia empleada por muchos distritos que están abiertos o que planean abrir esta primavera: abrir a tiempo parcial para grupos fijos y reducidos de estudiantes que acuden de manera alternada la escuela para reducir la ocupación de los salones de clases y maximizar la distancia entre las personas. Solo una tercera parte dijo que era muy importante que las escuelas hagan esto, aunque tres cuartas partes de los expertos mencionaron que los estudiantes debían conservar dos metros de distancia unos de otros siempre o parte del tiempo. Tres cuartas partes dijeron que las escuelas deberían evitar las aglomeraciones, como en pasillos o cafeterías.

Con el uso universal de cubrebocas, “la transmisión en las escuelas se mantendrá cercana a cero y los grupos pequeños serán innecesarios”, dijo Jeanne Ann Noble, doctora de medicina de urgencias y directora de la respuesta covid de la Universidad de California, campus San Francisco.

Limitar el tiempo que los estudiantes pasan en la escuela aumentaba otros riesgos, dijeron algunos, como impedir el desarrollo social de los niños, interrumpir las rutinas familiares y aumentar la posibilidad de que los niños se expongan a un grupo más grande de personas fuera de las escuelas.

Los expertos expresaron una profunda preocupación por otros riesgos que corren los estudiantes cuando se quedan en casa, entre ellos depresión, hambre, ansiedad, aislamiento y pérdida de aprendizaje.

“El aprendizaje y la salud emocional y, en algunos casos, física de los niños se ven gravemente afectados por estar fuera de la escuela”, dijo a título personal Lisa Abuogi, pediatra de emergencias de la Universidad de Colorado. “Paso parte de mi tiempo clínico en Urgencias, y la cantidad de angustia mental que estamos viendo en los niños relacionados con las escuelas es increíble”.

Quienes respondieron la encuesta eran miembros de alguno de los tres grupos siguientes: la Sociedad de Enfermedades Infecciosas Pediátricas, la Colaborativa en Ciencias de Decisión para la Salud Infantil y el grupo de subespecialidad en epidemiología, salud pública y evidencia de la Academia Estadounidense de Pediatría. También participaron algunos científicos, casi todos eran médicos y más de una cuarta parte cuentan adicionalmente con un título en epidemiología o salud pública. La mayoría trabaja en universidades y alrededor de una cuarta parte en ambientes clínicos y la mayoría de ellos afirmó que su trabajo diario está muy relacionado con la pandemia.

Aunque su experiencia es salud infantil, citaron pruebas de que con cubrebocas y otras precauciones, la transmisión del coronavirus en las escuelas era muy baja, incluso de niños a adultos.

“Comprendo completamente el temor de los maestros y otros empleados de las escuelas de regresar a las escuelas pero ahora contamos con muchos estudios científicos bien hechos que demuestran que es seguro que las escuelas reabran si se toman las precauciones adecuadas incluso sin vacunación”, dijo Rebecca Same, profesora asistente en enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad Washington en San Luis. “Es mucho más probable que se infecten fuera de la comunidad y a través de sus familiares que de los contactos en las escuelas”.

La encuesta les preguntó a los expertos sobre distintas estrategias que las escuelas están empleando para que los estudiantes y el personal estén a salvo. Los expertos respondieron que dichas medidas tendrían impacto positivo pero identificaron dos como las más importantes: el uso de cubrebocas y el distanciamiento.

Otras medidas que se han implementado ampliamente —como la desinfección frecuente de edificios y superficies, los controles de temperatura y las separaciones de plexiglás— fueron consideradas menos importantes. Una cuarta parte dijo que las pruebas rutinarias de vigilancia a estudiantes y personal era muy importante para poder abrir las escuelas.

“Las mascarillas son clave”, dijo la doctora Noble. “Otras intervenciones crean un falso sentido de seguridad”.

Muchos estados han condicionado las aperturas a distintas medidas de propagación comunitaria en el condado de la escuela, como las tasas de positividad de las pruebas, la tasa de nuevas infecciones o la tasa de hospitalizaciones. Pero el 80 por ciento de los expertos dijeron que los distritos escolares no deberían basar las decisiones de reapertura en datos de infección en el condado en general; deberían centrarse en los casos de virus dentro de la escuela.

Muchos distritos han abierto o consideran abrir las puertas para los estudiantes más pequeños primero. Las investigaciones han encontrado que para los menores más próximos a la adolescencia, la infección y la propagación sucede de manera más similar que en los adultos. El gobierno de Biden ha formulado sus planes de reapertura en torno a los estudiantes de jardín de niños hasta el octavo grado.

Poco más de la mitad de los expertos en enfermedades pediátricas infecciosas dijeron que si las escuelas se abren parcialmente el límite debería ser el quinto grado. Pero aunque los estudiantes de secundaria están en más riesgo, muchos lamentaron los efectos a largo plazo de un año de aislamiento extremo para los adolescentes.

Aunque estos expertos se especializan en la salud física infantil, muchos concluyeron que los riesgos a la salud mental, las habilidades sociales y la educación superan los riesgos del virus.

Las oportunidades futuras de los estudiantes, dijo la doctora Susan Lipton, jefa de infectología pediátrica en el Hospital Sinai de Baltimore, “son torpedeadas si no cuentan con las mejores clases, interacción y maestros inspiradores que se convierten en mentores, clubes, deportes y otros modos de destacar”.

·         “Esto está destrozando a una generación”, dijo.

FuFuente: www.nytimes.com

Claire Cain Miller escribe sobre género, familias y el futuro del trabajo para The Upshot. Se unió al Times en 2008 y formó parte de un equipo que ganó un Premio Pulitzer en 2018 por su servicio público por informar sobre problemas de acoso sexual en el lugar de trabajo. @clairecm • Facebook

Margot Sanger-Katz es corresponsal nacional y escribe sobre atención médica para The Upshot. Anteriormente fue reportera de National Journal y The Concord Monitor y editora de Legal Affairs y la Yale Alumni Magazine. @sangerkatz • Facebook

Kevin Quealy es editor gráfico y reportero. Escribe y crea gráficos para The Upshot sobre una variedad de temas, incluidos deportes, política, atención médica y desigualdad de ingresos. @KevinQ

martes, 26 de enero de 2021

Todo sobre el anticancerígeno Aplidin de Pharmamar: ¿por qué es 100 veces mejor contra la Covid? ¿Cuándo se podrá usar?

 - El fármaco permite el alta en 14 días del 80% de pacientes Covid hospitalizados.

-          - Confirman que el antiviral español Aplidin reduce casi al 100% la carga viral del coronavirus.

-    - La española PharmaMar se dispara en Bolsa más de un 15% tras confirmarse la eficacia de plitidepsina contra la Covid.

 

La revista Science ha certificado este martes la gran eficacia de un medicamento, el Aplidin (plitidepsina), fabricado por la farmacéutica española Pharmamar, para el tratamiento contra la Covid-19. En un artículo, la publicación señala que es cien veces más potente que los tratamientos que se usan actualmente.

 ¿Qué es Aplidin?

El Aplidin es un fármaco antitumoral basado en lamolécula plitidepsina que los científicos han hallado que reduce la carga viral y la Proteína C-reactiva (PCR) en los pacientes adultos con Covid-19 que requieren ingreso hospitalario

 Ha sido obtenido por Pharmamar a partir de una sustancia producida por una especie de ascidias del mar Mediterráneo, y está pensado en principio para tratar el mieloma múltiple, un cáncer sanguíneo.

 Este fármaco se ha evaluado en un estudio con tres cohortes de pacientes con tres niveles de dosis diferentes de plitidepsina (1,5mg – 2,0mg – 2,5mg) administrados durante tres días consecutivos.

 La carga viral de los pacientes se ha evaluado cuantitativamente y de forma centralizada al inicio del tratamiento y en los días 4, 7, 15 y 30 posteriores. El estudio ha demostrado una "notable reducción de la carga viral en los pacientes entre los días 4 y 7 posteriores al inicio del tratamiento, de forma que la reducción media de la carga viral a día 7 fue del 50%, y del 70% a día 15", aseguran desde PharmaMar, la famacéutica que lo desarrolla. Además, más del 90% de los pacientes incluidos en el ensayo presentaban al inicio cargas virales medias o altas.

 ¿Qué resultados ha dado?

El 80,7% de los pacientes han sido dados de alta médica el día 15 de hospitalización o antes, y un 38,2% antes del día 8 (según el protocolo, deben estar un mínimo de 7 días ingresados).

 Asimismo, se observa un paralelismo notable entre la disminución de la carga viral, la mejoría clínica y la resolución de neumonía, así como caída de parámetros de inflamación, como la Proteína C-reactiva (PCR), ha informado la farmacéutica.

 Pasados 30 días tras el inicio del tratamiento, en la visita clínica programada, ninguno de los pacientes tratados con plitidepsina había desarrollado síntomas o signos derivados de la infección por Covid-19, agregan en una nota de prensa.

 Estos resultados confirman tanto la seguridad como la actividad. La seguridad de Aplidin, además, "ya se vio en otros estudios, con aproximadamente 1.300 pacientes oncológicos tratados a dosis mucho más altas, y la actividad ya se vio en estudios in vitro e in vivo en diferentes laboratorios de prestigio internacional", aseguran desde PharmaMar.

 ¿Cómo funcionan los tratamientos actuales?

En el artículo de Science se recuerda que los protocolos actuales para el tratamiento de la Covid incluyen terapia de oxígeno, el antiviral remdesivir y la dexametasona (anti inflamatorio), que han sido aprobados por las autoridades sanitarias por procedimientos de emergencia.

 Sin embargo, estos dos medicamentos tienen desventajas. Aunque ayudan a que los pacientes mejoren, el remdesivir ha mostrado eficacia limitada, mientras que la dexametasona es un esteroide que no inhibe directamente la replicación del virus,

 ¿Cómo opera el aplidin?

De acuerdo con el artículo, lo que hace el aplidin no es atacar directamente el virus (como sí hace el remdesivir), sino que actúa sobre una proteína, la eEF1A, sin la cual el SARS-CoV-2 no puede reproducirse.

 ¿Sirve para  tratamientos combinados?

Los análisis hechos por los autores del artículo de Science sugieren que .el apliden "tiene un efecto aditivo con el remdesivir y debe ser considerado para una terapia combinada que tendría un efecto aumentado en los actuales tratamientos".

 ¿Cuándo estará disponible?

La compañía ha obtenido de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) autorización para una extensión de la cohorte de pacientes. Esto, además, permitirá obtener más datos sobre el tratamiento en esta indicación.

 Con estos datos, la compañía iniciará, en los próximos días, conversaciones con las agencias reguladoras para definir el próximo estudio de fase 3 de registro de plitidepsina en pacientes con Covid-19 que requieren hospitalización.

 Este lunes, el director clínico de Pharmamar, José Jimeno, ha dicho que ahora el objetivo principal de la empresa es solicitar a la agencias reguladoras el permiso necesario para poner en marcha un ensayo en Fase 3 "lo antes posible". Para eso, en las próximas semanas, Pharmamar discutirá "de una manera lineal, honesta, ética y directa" con las agencias reguladoras, como la Agencia Española del Medicamento y la FDA estadounidense, para que se apruebe un ensayo con más pacientes que permita comparar los resultados del fármaco con los tratamientos actuales contra el coronavirus, principalmente corticoides.

 El neumólogo del Hospital de La Princesa de Madrid Pedro Landete explicó en octubre pasado que la Covid cursa en dos fases "muy claras", una inicial de replicación, que tiene lugar en los primeros diez días, y una posterior que genera una respuesta inflamatoria del organismo, y en este contexto, el Aplidin es capaz de "frenar e inhibir esa replicación".

 El investigador ha asegurado que si se usa este fármaco en el inicio de la enfermedad, la replicación viral de los pacientes cae "de manera drástica" y lo hace, además, con pocos efectos secundarios, principalmente náuseas y vómitos.

 Sobre la capacidad del fármaco para evitar complicaciones a largo plazo provocadas por el coronavirus, los investigadores se han mostrado prudentes y, aunque se han mostrado confiados en que el Aplidin podría tener efectos positivos y reducir o evitar complicaciones posteriores, han reconocido que aún no es posible saberlo con certeza. "El tiempo lo dirá", dijo Landete.

Fuente: www.20minutos.es

domingo, 3 de enero de 2021

¿Cómo funciona la inmunidad humana al coronavirus y qué nos dice sobre la vacuna?

 Con la fase de vacunación, es muy importante averiguar cómo los diferentes aspectos de la respuesta inmune se correlacionan con la protección y cuál es la mejor manera de medirlos

¿Cómo reacciona el sistema inmunológico a la COVID-19?

El sistema inmunológico se compone de varias partes, incluyendo una primera respuesta en la que participan las células inmunológicas, las cuales alertan al cuerpo de un ataque y se adhieren a las células infectadas. Esta respuesta lleva a la activación de lo que se conoce como el sistema inmunológico "adaptativo", muy importante para una futura inmunidad.

 "El sistema inmunológico adaptativo presenta un rasgo particular: tiene memoria y las vacunas aprovechan esta característica", dice el profesor Danny Altmann, experto en inmunología de enfermedades infecciosas en el Imperial College de Londres.

 Dos tipos principales de glóbulos blancos sanguíneos, conocidos como linfocitos, participan en el sistema inmunológico. Las células B producen proteínas que actúan como anticuerpos y se adhieren al virus para impedir que penetre en las células. Las células T matan a las células infectadas por el virus y producen proteínas llamadas citoquinas. Estas citoquinas ayudan a convertir a las células B en células sanguíneas de larga vida que generan anticuerpos mucho mejores y en células sanguíneas B con memoria capaces de desarrollar anticuerpos especializados si el cuerpo se expone nuevamente al virus.

"Normalmente, la inmunidad de las células T, la inmunidad de las células B, y su producto, los anticuerpos, actúan mano a mano para derrotar a un virus", señala Altmann.

Pero los estudios han hallado que mientras muchas de las personas infectadas por la COVID-19 tienen tanto células T como anticuerpos para el virus, otras sólo parecen tener uno de los dos elementos. "Es difícil saber lo que eso significa", añade el experto.

Además, las respuestas del sistema inmunológico no son siempre útiles, algunas de las investigaciones más recientes sugieren que algunos anticuerpos juegan un papel en determinadas enfermedades como la COVID larga, donde los síntomas persisten durante muchas semanas o meses después de la infección, ya que las proteínas causan estragos que van desde la alteración de los mecanismos de defensa hasta el ataque a los órganos.

 ¿Qué ocurre una vez que se supera la infección?

Después de la infección, los niveles de anticuerpos empiezan a disminuir, mientras que las células B y T de memoria tienden a quedarse más tiempo. Un estudio científico publicado en julio sugería que los niveles de anticuerpos de la COVID-19 disminuyen considerablemente en un período de tres meses, hasta el punto de volverse indetectables en algunos casos.

 Algunas investigaciones sugieren además que la velocidad y la escala de este descenso puede variar entre hombres y mujeres. El nivel de anticuerpos producidos y el tiempo que permanecen en el cuerpo parece estar directamente relacionado con la gravedad de la enfermedad.

 Otra investigación que aún no ha pasado el proceso de revisión por pares sugiere, sin embargo, que los anticuerpos de la COVID-19 muestran sólo pequeñas disminuciones en un período de seis meses después de la infección. El mismo estudio concluyó que los niveles de células T caen a la mitad en un período de entre tres a cinco meses, pero se estabilizan a los seis meses y que las células B de memoria se vuelven más abundantes.

 Dado que el COVID-19 es una enfermedad nueva, tiene que pasar más tiempo antes de conocer con exactitud la trayectoria a largo plazo de cada uno de estos componentes después de la infección. Deborah Dunn-Walters, profesora de inmunología en la Universidad de Surrey, es optimista: "El mero hecho de que esas células sigan ahí y que no las veamos disminuir rápidamente hasta desaparecer, significa que podemos esperar verlas reaparecer más tarde".

 ¿Qué significa todo esto para la inmunidad?

Un estudio reciente concluyó que en un brote de COVID-19 detectado en agosto a bordo de un barco pesquero, ninguno de los tripulantes que ya tenía anticuerpos se infectó. "Si alguien ya tiene los anticuerpos neutralizadores pertinentes, y en un nivel suficientemente elevado, yo apuesto mi casa a que va estar protegido contra el virus", dice Altmann.

 Pero, ¿qué ocurre con las células de memoria B y con las células T? Algunos estudios han informado que otros coronavirus, incluyendo a aquellos característicos de algunos resfriados comunes, habitualmente sabotean la producción de células de memoria B, lo que significa que, por más que estas células sigan presentes, son menos efectivas de lo que podría esperarse de ellas.

 "Hay documentos científicos muy buenos publicados que señalan que esa es la razón por la cual estos coronavirus son tan inteligentes y, por ejemplo, puedes coger un resfriado invierno tras invierno y la memoria de las células no te ayuda", dice Altmann.

 También quedan preguntas sin responder sobre la respuesta de las células T y si estas son suficientes para ofrecer protección por sí mismas. Aunque un estudio –que aún no ha sido revisado por pares– ha concluido que las personas con mayores niveles de células T tienen menos probabilidades de infectarse, más de la mitad de estas personas también tenían anticuerpos contra el virus.

 "El hecho de que la gente se vuelva a infectar regularmente a lo largo de sus vidas con coronavirus estacionales sugiere que la inmunidad, ya sea por anticuerpos o por células T o no T, probablemente no sea muy duradera", ha dicho anteriormente Wendy Barclay, profesora de virología de la gripe en el Imperial College de Londres.

 Esto parece estar respaldado por cada vez más informaciones de casos de reinfección. Sebastian Johnston, profesor de medicina respiratoria y alergias en la misma universidad, explica que si se produce una reinfección, era probable que fuera menos grave que la primera vez, o incluso asintomática, aunque no siempre es así.

 La posibilidad de reinfección es la razón por la que Boris Johnson, contagiado en primavera, tuvo que aislarse después de entrar en contacto con otra persona contagiada, y una de las razones por las que la idea de la "inmunidad de rebaño" natural es problemática.

 "Alguien podría ser inmune a enfermarse y al mismo tiempo difundir el virus", sostiene Dunn-Walters. "Incluso si en una persona la inmunidad dura de dos a tres años, eso no significa que dure lo mismo en el resto de personas. Los niveles de respuesta en la memoria de las células puede ser diferente".

 ¿Podríamos contar ya con alguna protección ganada gracias a células T generadas por otros coronavirus comunes?

Es posible. En el estudio de células T mencionado anteriormente, el 45% de los participantes con niveles elevados de este tipo de células parecían estar protegidos frente al COVID-19, pero no tenían anticuerpos contra el virus. Esto plantea una serie de posibilidades. Una es que este grupo contaba ya con células T protectoras que habían sido generadas anteriormente por la exposición a otros coronavirus distintos al actual, algo que se conoce como "reactividad cruzada" protectora.

 Altmann señala que otros estudios sugieren que entre un 30% y un 40% de muestras de sangre previas a la pandemia registraban una respuesta de las células T en virtud de dicha reactividad cruzada. Pero el experto afirma que eso no significaba necesariamente que estas células preexistentes ofrezcan una protección efectiva contra el coronavirus actual.

 "No está claro por qué las células T del resfriado común deberían protegernos de la COVID-19 cuando ni siquiera nos protegen cada invierno de coger un resfriado común", dice. Johnston indica que la protección generada previamente por otros coronavirus podría ayudar a explicar por qué tantas infecciones por coronavirus son asintomáticas. "No es posible que el 70% de las personas con resultados positivos digan que no tienen síntomas a menos que tengan un grado significativo de inmunidad".

 ¿Qué nos puede decir todo esto acerca de la protección que podemos obtener de la vacuna?

La buena noticia es que ha quedado demostrado que las vacunas de Moderna, Pfizer/BioNTech y Oxford/AstraZeneca generan una respuesta inmune y ofrecen protección contra el desarrollo de la COVID-10. Además, mientras la gripe estacional requiere ponerse una vacuna diferente cada año porque su virus muta rápidamente, todavía hay pocas señales de que este sea el caso con la COVID-19.

 Altmann dice que es poco probable que la nueva variante de la COVID-19 detectada en Inglaterra cause problemas para la eficacia de la vacuna, y señala que los anticuerpos neutralizantes inducidos por la vacunación se unen a muchas partes diferentes de la llamada proteína de pico, que es la parte del virus que lo ayuda a ingresar a las células. "Se predice que la mutación hará un cambio bastante pequeño en una parte del pico", dijo.

 Sigue sin confirmarse cuánto tiempo durará la protección inducida por la vacunación, y si las vacunas nos protegen de la infección y la transmisión, además de hacerlo de la enfermedad. "Las vacunas podrían funcionar mejor que la inmunidad natural, pero no lo sabremos hasta que hayamos estudiado ambas a largo plazo", afirma Johnston.


Dunn-Walters explica que ahora es importante averiguar cómo los diferentes aspectos de la respuesta inmune se correlacionan con la protección y cuál es la mejor manera de medirlos, de modo que sea posible evaluar mejor los niveles de inmunidad en las personas y determinar la frecuencia con la que se necesitaría la vacunación. Esta, reafirmó, "es un área de investigación en curso".

Fuente: www.eldiario.es

 

sábado, 2 de enero de 2021

Lo que pasa si te contagias de Covid-19 después de recibir la primera dosis de la vacuna... y antes de ponerte la segunda

 

El pasado domingo 27 de diciembre fue el día en el que se administraron las primeras vacunas a residentes de centros de mayores y personal sanitario y sociosanitario. Pero ha sido este martes, tras un retraso de un día por problemas logísticos, cuando ha llegado a varios puntos de España la remesa con las 369.525 dosis de Comirnaty. Se trata de la primera vacuna desarrollada por Pfizer y BioNtech y aprobada para su administración en la población europea.

De esta manera, comienza la campaña de vacunación masiva en todas las Comunidades Autónomas y se espera que para marzo de 2021 más de dos millones de personas estén inmunizadas contra el SARS-CoV-2.

¿Cómo funciona esta vacuna?

Mónica y Araceli, trabajadora y residente del centro de mayores Los Olmos, las primeras vacunadas en España contra el coronavirus.

Esta vacuna en concreto se administra en dos inyecciones con, al menos, 21 días de diferencia, en personas a partir de los 16 años de edad para prevenir la enfermedad de la Covid-19.

Una de las principales novedades de la vacuna de Pfizer es que utiliza tecnología de ARN mensajero para otorgar inmunidad frente al virus. Así, se introducen nanopartículas lipídicas que contienen la molécula ARNm con las instrucciones específicas para producir la proteína Spike (S).

Según explica la guía elaborada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), esta proteína "se encuentra en la superficie del virus SARS-CoV-2 y es necesaria para que éste pueda entrar en las células del cuerpo".

Por tanto, cuando la persona recibe la dosis de la vacuna, las células "leerán las instrucciones del ARNm y producirán temporalmente la proteína". El sistema inmune reconocerá dicha proteína S como extraña "y producirá anticuerpos y células T activadas para defenderse".

Si el algún momento la persona entra en contacto con el virus que provoca la Covid-19, su sistema inmune será capaz de reconocerlo y activar las defensas necesarias. "El ARNm de la vacuna no permanece en el cuerpo, sino que es destruido poco tiempo después de la vacunación", añaden.

¿Qué hacer si te has contagiado tras recibir una dosis?

Las autoridades sanitarias destacan que la protección óptima de esta vacuna se obtiene siete días después de haber recibido la segunda dosis. Pero, ¿qué pasa si te contagias durante ese periodo de tiempo de 21 días?

Todavía no se conoce con exactitud cuánto tiempo persisten los anticuerpos en el organismo tras la infección. Como la vacunación es segura en personas que han tenido previamente la enfermedad, "se recomienda administrar la segunda dosis, una vez terminado el periodo de aislamiento". En cualquier caso, "no se considera necesario reiniciar la pauta", destaca la guía elaborada por el Gobierno central sobre la estrategia de vacunación.

¿Cuánto tiempo dura la inmunidad tras recibir la vacuna?

Aún se desconoce cuánto dura la protección que ofrece la vacuna desarrollada por Pfizer. De hecho, "se seguirá realizando un seguimiento de las personas vacunadas en el ensayo clínico durante dos años para recopilar más información sobre la duración", destaca la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés).

Por esta razón, las autoridades sanitarias subrayan que hasta que una gran parte de la población no esté vacunada, con esta o con otra vacuna, es vital que todas continúen manteniendo las medidas de prevención como hasta ahora: utilizar mascarilla, lavarse las manos de forma regular, mantener la distancia física de seguridad, limitar el número de encuentros sociales, priorizar las actividades en espacios al aire libre, o permanecer en casa si se presentan síntomas, entre otras.

También se continúa investigando en qué grado las personas vacunadas pueden ser portadoras del virus, aunque no desarrollen la enfermedad, y contribuir así a su propagación. Por ello, incluso tras haber recibido ambas dosis se aconseja mantener todas las precauciones para proteger al resto de personas, sobre todo a las más vulnerables. Fuente: www.20minutos.es

domingo, 20 de diciembre de 2020

Carrera por la vacuna contra el covid-19: Cómo los países ricos han "vaciado los estantes"

 


Mientras algunas naciones ya comenzaron a inocular a su población, surge la gran preocupación de que una buena parte del mundo no podrá acceder al fármaco al menos hasta unos cuatro años más.

A medida que un número creciente de vacunas contra el coronavirus avanza a través de ensayos clínicos, los países ricos están abriendo una brecha extraordinaria en el acceso al fármaco en todo el mundo, reclamando más de la mitad de las dosis que podrían salir al mercado a fines del próximo año. Si bien muchas naciones pobres pueden vacunar como máximo al 20% de su población en 2021, algunos de los países más ricos del mundo han reservado dosis suficientes para inmunizar a los suyos varias veces.

Sin garantía de que llegaría alguna vacuna en particular, estos países cubrieron sus apuestas en una serie de candidatos. Pero si se administran todas las dosis que han afirmado, la Unión Europea podría inocular a sus residentes dos veces, Reino Unido y Estados Unidos podrían hacerlo cuatro veces y Canadá seis veces, según un análisis del New York Times de datos sobre contratos de vacunas recopilados por la Universidad de Duke, Unicef y Airfinity, una empresa de análisis científico. Chile, pese a no ser una de las grandes potencias, también se encuentra en el tope del listado, ya que podría inocular dos veces a su población. "Los países de altos ingresos se han puesto al frente de la fila y vaciaron los estantes", dijo Andrea Taylor, investigadora de Duke que está estudiando los contratos. Estados Unidos ha proporcionado miles de millones de dólares para respaldar la investigación, el desarrollo y la fabricación de cinco de las vacunas más prometedoras contra el covid-19, impulsándolas a una velocidad y escala que de otro modo hubieran sido imposibles. Pero el apoyo vino con una condición: que los estadounidenses tuvieran acceso prioritario a las dosis hechas en su país.

Otras naciones ricas se unieron a EE.UU. para realizar grandes pedidos anticipados, a menudo con opciones para ampliar los acuerdos y adquirir aún más, lo que socavó la capacidad de muchos países para realizar compras oportunas. Estados Unidos ha asegurado 100 millones de dosis de Pfizer, con la opción de comprar 500 millones más, y 200 millones de Moderna, con 300 millones adicionales en oferta. También ha reservado 810 millones de dosis de AstraZeneca, Johnson & Johnson, Novavax y Sanofi combinados; los acuerdos de expansión podrían llevar ese número a 1.500 millones. Gran Bretaña, por su parte, ha reclamado 357 millones de dosis de todas esas compañías junto con una pequeña empresa, Valneva, con opciones para comprar 152 millones más.

La Unión Europea ha obtenido 1.300 millones de la mayoría de las mismas empresas, así como de la alemana CureVac; puede tener otros 660 millones de dosis si así lo desea. Casi todas estas vacunas se han desarrollado como tratamientos de dos dosis. Es incierto saber qué tan rápido los países ricos lograrán una cobertura total, en gran parte porque los candidatos se encuentran en diversas etapas de progreso. La vacuna de Pfizer, desarrollada con BioNTech, está ahora autorizada en Reino Unido, Bahrein, Canadá, México, Arabia Saudita y Estados Unidos. Se espera que el de Moderna lo siga pronto. Es probable que AstraZeneca, en colaboración con la Universidad de Oxford, busque la aprobación en Gran Bretaña, India y varios otros países en las próximas semanas, armada con datos de fuera de Estados Unidos, donde ha sufrido reveses con los reguladores.

Valneva aún no ha entrado en ensayos clínicos. Sanofi, en colaboración con GlaxoSmithKline, cambió recientemente su cronograma de aprobación para fines del próximo año después de que los resultados clínicos mostraran un desempeño deficiente en las personas mayores. Pero las perspectivas para la mayor parte del mundo en desarrollo son nefastas. Debido a los límites de fabricación, muchos países de bajos ingresos podrían tardar hasta 2024 en obtener suficientes vacunas para inmunizar completamente a su población.

 La fabricación local de vacunas puede ser fundamental

No todas las naciones menos ricas enfrentarán una grave escasez. Algunos han asegurado una cantidad sustancial de dosis que podrían salir al mercado el próximo año aprovechando sus propias fortalezas de fabricación de medicamentos. Es el caso de India, que está en camino de producir más dosis de vacunas contra el coronavirus el próximo año que cualquier otro país. El Serum Institute of India, que tiene contratos para grandes cantidades de las vacunas AstraZeneca y Novavax, ha prometido al Gobierno indio la mitad de su producción.

"India tiene prioridad porque es mi país de origen", dijo Adar Poonawalla, director ejecutivo de la compañía, en una entrevista. Y el multimillonario Carlos Slim ayudó a financiar un acuerdo por 150 millones de dosis de la vacuna AstraZeneca en América Latina, aprovechando las capacidades de fabricación en Argentina y su México natal. La vacuna AstraZeneca se adapta bien a los países más pobres porque es barata y fácil de almacenar. Se han prometido muchas más dosis de la vacuna de este laboratorio que de cualquier otro candidato: 3.210 millones, más de la mitad de ellas destinadas a países pobres y de ingresos medios. La empresa se ha asociado con 10 fabricantes de todo el mundo.

Johnson & Johnson, cuya vacuna se está probando como una sola dosis, lo que la convierte en otro competidor en el mundo en desarrollo, ha prometido 500.000 inyecciones en países de bajos ingresos, sin especificar qué naciones las recibirían. China, que tiene la tercera mayor capacidad de fabricación de vacunas del mundo, ha indicado que tiene la intención de poner sus vacunas a disposición de los países en desarrollo. La semana pasada, los Emiratos Árabes Unidos emitieron la primera aprobación gubernamental de Sinopharm, citando datos preliminares que muestran que tenía un 86% de efectividad. Para abordar la inequidad en las vacunas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y dos organizaciones sin fines de lucro apoyadas por Bill Gates lanzaron un esfuerzo para asegurar mil millones de dosis para 92 países pobres. Mil millones más irían a docenas de países de ingresos medios y altos.

Similar a la inversión del gobierno de EE.UU. pero a una escala mucho menor, el esfuerzo, conocido como Covax, ha respaldado el desarrollo y la fabricación de candidatos a vacunas, incluidos los de AstraZeneca y Novavax. A cambio, esas dos empresas le han prometido a Covax cientos de millones de dosis. Pero la iniciativa ha tenido problemas para recaudar suficiente dinero para alcanzar su objetivo; incluso si lo hiciera, mil millones de dosis serían suficientes para menos del 20% de la población de cada país pobre.

Los países ricos también se disputan las primeras dosis Aunque las naciones ricas han reservado una gran cantidad de vacunas, tienen que esperar en la fila para que se cumplan sus pedidos. Los fabricantes necesitarán tiempo para aumentar la producción después de obtener la aprobación regulatoria, y los países no recibirán todas sus dosis a la vez.

"El hecho de que haya comprado 100 millones de dosis no significa que recibirá 100 millones de dosis en diciembre", dijo Kendall Hoyt, profesor asistente de medicina en Dartmouth que ha estudiado el lanzamiento mundial de vacunas. En sus contratos, las empresas han prometido varios plazos. Algunos anuncios públicos especifican que las dosis llegarán a principios de 2021, mientras que otros son más vagos, lo que indica a finales del próximo año. Y debido a que los contratos son privados, ha sido difícil para los gobiernos, y para el público, establecer expectativas realistas. Julia Barnes-Weise, directora de Global Healthcare Innovation Alliance Accelerator, quien consulta sobre estos acuerdos, dijo que era "alucinante" que el suministro global de vacunas contra el covid-19 dependiera de cómo se negociaban estos acuerdos confidenciales.

Tomemos como ejemplo a Pfizer, que ha dicho que fabricará 1.300 millones de dosis en 2021. El Gobierno de EE.UU. compró 100 millones, y luego se sorprendió cuando se le dijo que tendría que esperar hasta junio para recibir 100 millones adicionales incluidos como opción bajo su contrato. Y aunque las vacunas de este laboratorio ya están llegando a Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, no está claro cuándo llegarán a otros países. México, según un anuncio, podría recibir sus primeras vacunas en cualquier momento de los próximos 12 meses. En Canadá, el gobierno se ha enfrentado a cuestionamientos sobre su contrato con Moderna. El país consiguió un acuerdo en agosto por 20 millones de dosis, con una opción por 36 millones adicionales. Estados Unidos anunció un acuerdo por hasta 500 millones de dosis poco después, y Gran Bretaña y la Unión Europea anunciaron sus propios acuerdos el mes pasado.

Entonces, cuando Moderna dijo recientemente que sus primeros 20 millones irían a Estados Unidos, los políticos canadienses fueron acusados ??de dejar que su país perdiera su lugar. No era muy conocido que, como condición para recibir apoyo financiero de Estados Unidos, Moderna les había prometido a los estadounidenses sus primeras dosis. En el Parlamento canadiense, Erin O'Toole, la líder conservadora, presentó una moción que requiere que el Gobierno publique las fechas de cumplimiento de sus pedidos, diciendo que los ciudadanos "merecen saber cuándo pueden esperar cada tipo de vacuna".

Se pueden prometer dosis, pero la producción no está garantizada

 Incluso si otros candidatos prometedores, como Johnson & Johnson, obtienen pronto la aprobación y eliminan la presión de Pfizer y Moderna, no hay garantía de que las empresas puedan cumplir con sus compromisos el próximo año. "La gente piensa, solo porque hemos demostrado en los ensayos clínicos de fase 3 que tenemos vacunas seguras y efectivas, que los grifos están a punto de abrirse por completo", dijo el doctor Richard Hatchett, jefe de la Coalición para la Preparación Epidémica, una de las organizaciones sin fines de lucro mundiales que lideran el programa Covax con la OMS. "Los desafíos de la ampliación de la fabricación son importantes y complicados", añadió.

Algunas empresas ya han revisado sus proyecciones basándose en problemas de fabricación. Pfizer inicialmente dijo que produciría 100 millones de dosis para fines de este año, solo para reducir ese número a la mitad. Novavax retrasó los ensayos clínicos en parte porque no pudo producir las dosis suficientes. En otros casos, los fabricantes de vacunas o sus socios pueden haber prometido más dosis de las que se pueden producir: se han comprometido 3.210 millones de dosis de la vacuna AstraZeneca, pero existen acuerdos de fabricación por solo 2.860 millones, según Airfinity. Johnson & Johnson ha prometido 1,30 mil millones, pero ha asegurado la fabricación por solo 1,10 mil millones.

La petición a los países ricos

A medida que se hacen más visibles las marcadas disparidades en el acceso a las vacunas, aumenta la presión sobre los países ricos para que modifiquen sus planes. Australia, Reino Unido, Canadá y la Unión Europea han contraído compromisos financieros con Covax. Ahora, se les anima a escalonar la entrega de sus propias dosis para que el mundo en desarrollo no se quede estancado al final de la línea.

"El peor resultado posible es que está ofreciendo vacunas a la población de todo un país antes de que podamos ofrecerlas a las de mayor riesgo en otros países", dijo el doctor Bruce Aylward, asesor principal del director general de la OMS, que está trabajando en la iniciativa mundial de vacunas. También se le pide a los países ricos que pudieran terminar con más dosis de las que necesitan, que donen vacunas. Canadá ya ha comenzado a debatir cómo podría hacerlo. Hasta ahora, Estados Unidos ha estado manifiestamente ausente de los esfuerzos para abordar las inequidades en las vacunas. No ha brindado ayuda a Covax, y el Presidente Donald Trump ha promovido el nacionalismo de las vacunas en todo momento.

Pero firmó una orden ejecutiva este mes que indica que una vez que el gobierno federal determine que hay un suministro suficiente para los estadounidenses, facilitará el acceso internacional a sus vacunas "para aliados, socios y otros". Y con el presidente electo Joe Biden a un mes de asumir el cargo, los funcionarios de Covax esperan que Estados Unidos haga más. El líder demócrata ya se ha comprometido a revertir el retiro de su predecesor de la OMS. Pero incluso si los países ricos donan el exceso de vacunas, el resto del mundo no tendrá todas las dosis que necesita para fines del próximo año.

Algunos expertos predicen que será en 2024 antes de que haya suficientes vacunas. Otros, como Hatchett, piensan que a medida que más personas se enfermen y adquieran inmunidad natural, la necesidad de la vacuna disminuirá y el suministro será adecuado para fines de 2022. De cualquier manera, muchas más personas morirán en el camino. Y si resulta que esta es una vacuna que se requiere todos los años, como la vacuna contra la gripe, eso cambiará las proyecciones por completo, dijo el doctor Krishna Udayakumar, director del Duke Global Health Innovation Center. "Entonces todas las apuestas están canceladas", dijo.

Fuente: Emol.com -