lunes, 22 de marzo de 2021
Minería masifica uso de agua de mar
jueves, 4 de marzo de 2021
La ciencia explica hasta cuándo tendrán que llevar mascarilla las personas vacunadas
Expertos recuerdan a las personas inmunizadas que, pese a recibir su dosis, podrían ser transmitiendo el virus de manera asintomática.
Pese a la llegada de las vacunas masivas y el inicio de las
campañas de vacunación hace dos meses, la mascarilla sigue siendo un elemento
indispensable para nuestra vida a día de hoy. Pronto se cumplirá un año desde
el primer decreto de estado de alarma en España y este ‘cubrebocas’ seguirá
siendo obligatorio para lo que resta de año, aunque incluso en 2022 tampoco
podamos salir de casa sin ella. Pero, ¿los vacunados por qué deben seguir
usándola si ya están inmunizados?
La ciencia tiene la respuesta a la pregunta. Según publicó el medio británico The Guardian en un reportaje reciente, estas vacunas protegen a la personas frente a la COVID-19, es correcto, pero no quita que puedan seguir contagiando a la gente, incluso siendo asintomáticos al virus. Por ello, es tan fundamental que sigan usándola, especialmente para evitar un repunte de casos mientras otros esperan su turno de vacunación.
"Ahora sabemos que las vacunas pueden proteger, pero lo que no hemos tenido tiempo suficiente para comprender realmente es: ¿protege de la propagación?" reflexiona Avery August, profesor de Inmunología en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.
Muchas dudas sobre las vacunas
Y es que, lo cierto, es que las incógnitas en cuanto a la
vacuna todavía son muchas: no se conoce cómo pueden las dosis proteger contra
la transmisión asintomática del coronavirus, ni siquiera pueden concretar
cuándo tiempo pueden proteger las vacunas frente al virus.
Entonces, ¿de qué me sirve vacunarme? La mascarilla y el distanciamiento social siguen siendo necesarios para evitar el contacto directo de la gente y, con ello, un aumento de los contagios. Por ello, es necesario que sigan vigentes como normas hasta avanzar mucho más en el proceso de vacunación. Unas dosis que minimizan los casos graves de la COVID-19 y, por tanto, a largo plazo los sistemas de salud tendrán un respiro de pacientes ingresados por el coronavirus.
La importancia de avanzar en la vacunación
Es muy difícil que una vacuna brinde una protección completa
frente al virus. Lo cierto es que pocas en la historia lo han conseguido, entre
ellas, la vacuna que acabó con la viruela. Pese a ello, los estudios sobre
estas dosis arrojan esperanza al indicar el grado en que las vacunas protegen
contra la transmisión, con resultados prometedores, aunque incompletos. Lo
esencial es que reduzca la transmisión y, solo eso, supondría un gran cambio en
la sociedad que vivimos actualmente.
Fuente: as.com
martes, 16 de febrero de 2021
¿Es seguro reabrir las escuelas? 175 expertos en enfermedades pediátricas responden
En muchos lugares de Estados Unidos hay debates agitados sobre la reapertura de las escuelas. Pero en una encuesta la mayoría de los especialistas estuvieron de acuerdo en que no hacen falta vacunas para reabrir las primarias.
Muchas de las precondiciones comunes que se han esgrimido para abrir las escuelas —entre ellas vacunar a maestros o estudiantes y bajas tasas de contagio en la comunidad— no son necesarias para dar clases presenciales de manera segura, fue el consenso en una encuesta de expertos en enfermedades infecciosas pediátricas.
Más bien, los 175 expertos —la
mayoría pediatras enfocados en salud pública— estuvieron sobre todo de acuerdo
en que ahora era seguro abrir las primarias a tiempo completo para la enseñanza
presencial. Algunos dijeron incluso que esto también aplica en comunidades en
donde hay infecciones generalizadas de COVID-19, siempre y cuando se tomen
medidas básicas de seguridad. Las más importantes, dijeron, era el uso
universal de mascarillas, el distanciamiento físico, la ventilación adecuada y
evitar actividades grupales numerosas.
La mayoría de los expertos descartaron que las vacunas sean
indispensables
Los expertos fueron encuestados
por The New York Times la primera
semana de febrero. De acuerdo con varias métricas, entre el 48 y el 72 por
ciento dijeron que la extensión de la propagación del virus en una comunidad no
es un indicador importante de si las escuelas deberían estar abiertas, a pesar
de que muchos distritos escolares en Estados Unidos utilizan dichas métricas.
Las escuelas solo deben cerrar cuando hay casos de COVID-19 en la escuela en
sí, dijeron casi todos.
“No hay situación en la que las escuelas no puedan abrir a menos de que
exista evidencia de transmisión dentro de la escuela”, dijo David Rosen,
médico y profesor asistente de enfermedades pediátricas infecciosas en la
Universidad de Washington en San Luis, Misuri.
“La crisis de salud mental causada por el cierre de las escuelas será
una pandemia peor que la covid”, comentó Uzma Hasan, jefa de división de
enfermedades infecciosas pediátricas en RWJBarnabas Health en Nueva Jersey.
En gran parte, las respuestas
corresponden a los lineamientos actuales del gobierno federal de Estados
Unidos, que no mencionan las vacunas y son un reflejo de la evidencia
científica significativa de que las escuelas no son un foco importante de
propagación para niños ni adultos. Los Centros para el Control y Prevención de
Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), dieron a conocer el viernes las
nuevas recomendaciones para la operación segura de las escuelas y el gobierno
de Joe Biden ha priorizado la apertura de escuelas.
Pero el consenso de los expertos en la encuesta contradice la postura de varios formuladores de políticas, administradores escolares, grupos de padres y sindicatos de maestros. Algunos en estos grupos han indicado que no desean volver a los edificios escolares el próximo otoño, cuando es posible que los maestros ya puedan ser vacunados, aunque no así la mayoría de los estudiantes. Algunos distritos escolares han enfrentado una feroz resistencia a la reapertura, sobre todo en las ciudades más grandes, en donde los maestros han amenazado con irse a la huelga si se les exige volver a los establecimientos escolares.
Y algunos expertos estuvieron de
acuerdo en que las escuelas abiertas representan riesgos, en particular para
los adultos que laboran en ellas y dijeron que muchos lugares de Estados Unidos
no habían controlado el virus lo suficiente como para abrir de manera segura.
“Solo porque la apertura de las escuelas no está causando niveles más
altos de transmisión comunitaria no significa que no exista un riesgo
individual para los maestros y el personal”, dijo Leana Wen, médica de urgencias
y profesora visitante de política de salud en la Universidad George Washington.
“Si queríamos que las escuelas reabrieran
de forma segura, debimos hacer más esfuerzos como sociedad para mantener bajas
las tasas de transmisión y para invertir recursos en las escuelas”.
Alrededor de la mitad de los
estudiantes de Estados Unidos siguen en clases remotas y aunque la mayoría de
los distritos ofrecen al menos algún tipo de aprendizaje presencial y cada vez
hay más que intentarán reabrir esta primavera, muchos solo ofrecen esta
modalidad solo unas cuantas horas al día o unos días a la semana.
El desajuste entre las políticas
preferidas de los expertos y las reglas que gobiernan la apertura de escuelas
en muchos distritos es un reflejo de consideraciones políticas y demandas
sindicales, pero también de cómo ha cambiado la comprensión del virus que
tienen los científicos. Muchas políticas escolares se desarrollaron hace meses,
antes de la creciente evidencia de que la COVID-19 no se propaga fácilmente en
las escuelas que adoptan precauciones básicas de seguridad. Los lineamientos
podrían cambiar nuevamente, advirtieron: casi todos expresaron cierta
preocupación de que las nuevas variantes del coronavirus interrumpan los planes
de las escuelas para abrir esta primavera u otoño.
Más de dos terceras partes de los
que respondieron la encuesta dijeron que tenían hijos en edad escolar y la
mitad tenía hijos que acudían a la escuela al menos parte del tiempo. Sobre
todo, era más probable que apoyaran la apertura de sus propias escuelas.
Alrededor del 85 por ciento de las personas en comunidades donde las escuelas
estaban abiertas a tiempo completo dijeron que su distrito había tomado la
decisión correcta, mientras que solo un tercio de las personas en lugares donde
las escuelas aún estaban cerradas dijeron que había sido la elección correcta.
“Cerrar las escuelas en la primavera de 2020 fue lo correcto: no
sabíamos mucho sobre la covid en ese momento y no sabíamos el papel que pueden
tener los niños en la transmisión”, dijo Mitul Kapadia, director de
medicina pediátrica en la Universidad de California, campus San Francisco. “Ahora sabemos y sabemos que las escuelas
pueden abrir de manera segura. El temor guía estas decisiones incluso en contra
de la guía y las recomendaciones de la comunidad médica y de salud pública”.
La medida en la que hubo mayor
consenso fue en requerir cubrebocas para todos. Todos los que respondieron la
encuesta dijeron que las mascarillas eran importantes y muchos dijeron que se
trataba de una solución simple que podía ayudar a que fuera menos esencial
cumplir con otros requisitos.
“Lo que funciona en el cuidado a la salud, los cubrebocas, funcionará en
las escuelas”, dijo Danielle Zerr, profesora y jefa de la división de
enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad de Washington. “¡Los
niños son buenos para usar mascarillas!”.
La mitad de los participantes dijeron que para volver completamente a las escuelas sin precauciones —sin cubrebocas, con aulas llenas y restableciendo todas las actividades— se requeriría que todos los adultos y niños de dicha comunidad tuvieran acceso a vacunación. (No se han hecho pruebas de vacunación en niños y lo más probable es que no estén disponibles hasta 2022).
Pero no todos estuvieron de
acuerdo en que los niños más pequeños deben estar vacunados para volver a la
vida escolar prepandémica. Una quinta parte del panel dijo que una reapertura
completa sin precauciones podría darse una vez que los adultos y los
estudiantes de secundaria fueran vacunados y 12 por ciento dijo que era posible
ya que hubiera vacunas para todos los adultos de la comunidad.
Los expertos también cuestionaron
otra estrategia empleada por muchos distritos que están abiertos o que planean
abrir esta primavera: abrir a tiempo parcial para grupos fijos y reducidos de
estudiantes que acuden de manera alternada la escuela para reducir la ocupación
de los salones de clases y maximizar la distancia entre las personas. Solo una
tercera parte dijo que era muy importante que las escuelas hagan esto, aunque
tres cuartas partes de los expertos mencionaron que los estudiantes debían
conservar dos metros de distancia unos de otros siempre o parte del tiempo.
Tres cuartas partes dijeron que las escuelas deberían evitar las
aglomeraciones, como en pasillos o cafeterías.
Con el uso universal de
cubrebocas, “la transmisión en las
escuelas se mantendrá cercana a cero y los grupos pequeños serán innecesarios”,
dijo Jeanne Ann Noble, doctora de medicina de urgencias y directora de la
respuesta covid de la Universidad de California, campus San Francisco.
Limitar el tiempo que los
estudiantes pasan en la escuela aumentaba otros riesgos, dijeron algunos, como
impedir el desarrollo social de los niños, interrumpir las rutinas familiares y
aumentar la posibilidad de que los niños se expongan a un grupo más grande de
personas fuera de las escuelas.
Los expertos expresaron una profunda preocupación por otros riesgos que corren los estudiantes cuando se quedan en casa, entre ellos depresión, hambre, ansiedad, aislamiento y pérdida de aprendizaje.
“El aprendizaje y la salud emocional y, en algunos casos, física de los
niños se ven gravemente afectados por estar fuera de la escuela”, dijo a
título personal Lisa Abuogi, pediatra de emergencias de la Universidad de
Colorado. “Paso parte de mi tiempo
clínico en Urgencias, y la cantidad de angustia mental que estamos viendo en
los niños relacionados con las escuelas es increíble”.
Quienes respondieron la encuesta
eran miembros de alguno de los tres grupos siguientes: la Sociedad de
Enfermedades Infecciosas Pediátricas, la Colaborativa en Ciencias de Decisión
para la Salud Infantil y el grupo de subespecialidad en epidemiología, salud
pública y evidencia de la Academia Estadounidense de Pediatría. También
participaron algunos científicos, casi todos eran médicos y más de una cuarta
parte cuentan adicionalmente con un título en epidemiología o salud pública. La
mayoría trabaja en universidades y alrededor de una cuarta parte en ambientes
clínicos y la mayoría de ellos afirmó que su trabajo diario está muy
relacionado con la pandemia.
Aunque su experiencia es salud
infantil, citaron pruebas de que con cubrebocas y otras precauciones, la
transmisión del coronavirus en las escuelas era muy baja, incluso de niños a
adultos.
“Comprendo completamente el temor de los maestros y otros empleados de
las escuelas de regresar a las escuelas pero ahora contamos con muchos estudios
científicos bien hechos que demuestran que es seguro que las escuelas reabran
si se toman las precauciones adecuadas incluso sin vacunación”, dijo
Rebecca Same, profesora asistente en enfermedades infecciosas pediátricas en la
Universidad Washington en San Luis. “Es
mucho más probable que se infecten fuera de la comunidad y a través de sus
familiares que de los contactos en las escuelas”.
La encuesta les preguntó a los expertos sobre distintas estrategias que las escuelas están empleando para que los estudiantes y el personal estén a salvo. Los expertos respondieron que dichas medidas tendrían impacto positivo pero identificaron dos como las más importantes: el uso de cubrebocas y el distanciamiento.
Otras medidas que se han
implementado ampliamente —como la desinfección frecuente de edificios y
superficies, los controles de temperatura y las separaciones de plexiglás—
fueron consideradas menos importantes. Una cuarta parte dijo que las pruebas
rutinarias de vigilancia a estudiantes y personal era muy importante para poder
abrir las escuelas.
“Las mascarillas son clave”, dijo la doctora Noble. “Otras intervenciones crean un falso sentido
de seguridad”.
Muchos distritos han abierto o
consideran abrir las puertas para los estudiantes más pequeños primero. Las investigaciones
han encontrado que para los menores más próximos a la adolescencia, la
infección y la propagación sucede de manera más similar que en los adultos. El
gobierno de Biden ha formulado sus planes de reapertura en torno a los
estudiantes de jardín de niños hasta el octavo grado.
Poco más de la mitad de los
expertos en enfermedades pediátricas infecciosas dijeron que si las escuelas se
abren parcialmente el límite debería ser el quinto grado. Pero aunque los
estudiantes de secundaria están en más riesgo, muchos lamentaron los efectos a
largo plazo de un año de aislamiento extremo para los adolescentes.
Aunque estos expertos se
especializan en la salud física infantil, muchos concluyeron que los riesgos a
la salud mental, las habilidades sociales y la educación superan los riesgos
del virus.
Las oportunidades futuras de los
estudiantes, dijo la doctora Susan Lipton, jefa de infectología pediátrica en
el Hospital Sinai de Baltimore, “son
torpedeadas si no cuentan con las mejores clases, interacción y maestros
inspiradores que se convierten en mentores, clubes, deportes y otros modos de
destacar”.
· “Esto está destrozando a una generación”, dijo.
FuFuente: www.nytimes.com
Claire Cain Miller escribe sobre
género, familias y el futuro del trabajo para The Upshot. Se unió al Times en
2008 y formó parte de un equipo que ganó un Premio Pulitzer en 2018 por su
servicio público por informar sobre problemas de acoso sexual en el lugar de
trabajo. @clairecm • Facebook
Margot Sanger-Katz es
corresponsal nacional y escribe sobre atención médica para The Upshot.
Anteriormente fue reportera de National Journal y The Concord Monitor y editora
de Legal Affairs y la Yale Alumni Magazine. @sangerkatz • Facebook
Kevin Quealy es editor gráfico y reportero. Escribe y crea gráficos para The Upshot sobre una variedad de temas, incluidos deportes, política, atención médica y desigualdad de ingresos. @KevinQ
martes, 26 de enero de 2021
Todo sobre el anticancerígeno Aplidin de Pharmamar: ¿por qué es 100 veces mejor contra la Covid? ¿Cuándo se podrá usar?
- El fármaco permite el alta en 14 días del 80% de pacientes Covid hospitalizados.
- - Confirman que el antiviral español Aplidin
reduce casi al 100% la carga viral del coronavirus.
- - La española PharmaMar se dispara en Bolsa más de un 15% tras confirmarse la eficacia de plitidepsina contra la Covid.
La revista Science ha certificado este
martes la gran eficacia de un medicamento, el Aplidin (plitidepsina), fabricado
por la farmacéutica española Pharmamar, para el tratamiento contra la Covid-19.
En un artículo, la publicación señala que es cien veces más potente que los
tratamientos que se usan actualmente.
El Aplidin es un fármaco antitumoral basado en lamolécula plitidepsina que los científicos han hallado que reduce la carga viral y la Proteína C-reactiva (PCR) en los pacientes adultos con Covid-19 que requieren ingreso hospitalario
El 80,7% de los pacientes han sido dados de alta médica el día 15 de hospitalización o antes, y un 38,2% antes del día 8 (según el protocolo, deben estar un mínimo de 7 días ingresados).
En el artículo de Science se recuerda que
los protocolos actuales para el tratamiento de la Covid incluyen terapia de
oxígeno, el antiviral remdesivir y la dexametasona (anti inflamatorio), que han
sido aprobados por las autoridades sanitarias por procedimientos de emergencia.
De acuerdo con el artículo, lo que hace el
aplidin no es atacar directamente el virus (como sí hace el remdesivir), sino
que actúa sobre una proteína, la eEF1A, sin la cual el SARS-CoV-2 no puede
reproducirse.
Los análisis hechos por los autores del
artículo de Science sugieren que .el apliden "tiene un efecto aditivo con
el remdesivir y debe ser considerado para una terapia combinada que tendría un
efecto aumentado en los actuales tratamientos".
La compañía ha obtenido de la Agencia
Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) autorización para una
extensión de la cohorte de pacientes. Esto, además, permitirá obtener más datos
sobre el tratamiento en esta indicación.
Fuente: www.20minutos.es
domingo, 3 de enero de 2021
¿Cómo funciona la inmunidad humana al coronavirus y qué nos dice sobre la vacuna?
Con la fase de vacunación, es muy
importante averiguar cómo los diferentes aspectos de la respuesta inmune se
correlacionan con la protección y cuál es la mejor manera de medirlos
¿Cómo reacciona el sistema inmunológico a la COVID-19?
El sistema inmunológico se
compone de varias partes, incluyendo una primera respuesta en la que participan
las células inmunológicas, las cuales alertan al cuerpo de un ataque y se
adhieren a las células infectadas. Esta respuesta lleva a la activación de lo
que se conoce como el sistema inmunológico "adaptativo", muy importante para una futura inmunidad.
"Normalmente, la inmunidad de las células T, la inmunidad de las células B, y su producto, los anticuerpos, actúan mano a mano para derrotar a un virus", señala Altmann.
Pero los estudios han hallado que mientras muchas de las personas infectadas por la COVID-19 tienen tanto células T como anticuerpos para el virus, otras sólo parecen tener uno de los dos elementos. "Es difícil saber lo que eso significa", añade el experto.
Además, las respuestas del sistema inmunológico no son siempre útiles, algunas de las investigaciones más recientes sugieren que algunos anticuerpos juegan un papel en determinadas enfermedades como la COVID larga, donde los síntomas persisten durante muchas semanas o meses después de la infección, ya que las proteínas causan estragos que van desde la alteración de los mecanismos de defensa hasta el ataque a los órganos.
Después de la infección, los
niveles de anticuerpos empiezan a disminuir, mientras que las células B y T de
memoria tienden a quedarse más tiempo. Un estudio científico publicado en julio
sugería que los niveles de anticuerpos de la COVID-19 disminuyen
considerablemente en un período de tres meses, hasta el punto de volverse indetectables
en algunos casos.
Un estudio reciente concluyó que
en un brote de COVID-19 detectado en agosto a bordo de un barco pesquero,
ninguno de los tripulantes que ya tenía anticuerpos se infectó. "Si alguien ya tiene los anticuerpos
neutralizadores pertinentes, y en un nivel suficientemente elevado, yo apuesto
mi casa a que va estar protegido contra el virus", dice Altmann.
Es posible. En el estudio de
células T mencionado anteriormente, el 45% de los participantes con niveles
elevados de este tipo de células parecían estar protegidos frente al COVID-19,
pero no tenían anticuerpos contra el virus. Esto plantea una serie de
posibilidades. Una es que este grupo contaba ya con células T protectoras que
habían sido generadas anteriormente por la exposición a otros coronavirus
distintos al actual, algo que se conoce como "reactividad cruzada" protectora.
La buena noticia es que ha
quedado demostrado que las vacunas de Moderna, Pfizer/BioNTech y
Oxford/AstraZeneca generan una respuesta inmune y ofrecen protección contra el
desarrollo de la COVID-10. Además, mientras la gripe estacional requiere
ponerse una vacuna diferente cada año porque su virus muta rápidamente, todavía
hay pocas señales de que este sea el caso con la COVID-19.
Dunn-Walters explica que ahora es
importante averiguar cómo los diferentes aspectos de la respuesta inmune se
correlacionan con la protección y cuál es la mejor manera de medirlos, de modo
que sea posible evaluar mejor los niveles de inmunidad en las personas y
determinar la frecuencia con la que se necesitaría la vacunación. Esta,
reafirmó, "es un área de investigación en curso".
Fuente: www.eldiario.es
sábado, 2 de enero de 2021
Lo que pasa si te contagias de Covid-19 después de recibir la primera dosis de la vacuna... y antes de ponerte la segunda
El pasado domingo 27 de diciembre fue el día en el que se administraron las primeras vacunas a residentes de centros de mayores y personal sanitario y sociosanitario. Pero ha sido este martes, tras un retraso de un día por problemas logísticos, cuando ha llegado a varios puntos de España la remesa con las 369.525 dosis de Comirnaty. Se trata de la primera vacuna desarrollada por Pfizer y BioNtech y aprobada para su administración en la población europea.
De esta manera, comienza la campaña de vacunación masiva en todas las Comunidades Autónomas y se espera que para marzo de 2021 más de dos millones de personas estén inmunizadas contra el SARS-CoV-2.
¿Cómo funciona esta vacuna?
Mónica y Araceli, trabajadora y residente del centro de mayores
Los Olmos, las primeras vacunadas en España contra el coronavirus.
Esta vacuna en concreto se administra en dos inyecciones
con, al menos, 21 días de diferencia, en personas a partir de los 16 años de
edad para prevenir la enfermedad de la Covid-19.
Una de las principales novedades de la vacuna de Pfizer es
que utiliza tecnología de ARN mensajero para otorgar inmunidad frente al virus.
Así, se introducen nanopartículas
lipídicas que contienen la molécula ARNm con las instrucciones específicas para
producir la proteína Spike (S).
Según explica la guía elaborada por la Agencia Española de
Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), esta proteína "se encuentra en la superficie del virus
SARS-CoV-2 y es necesaria para que éste pueda entrar en las células del cuerpo".
Por tanto, cuando la persona recibe la dosis de la vacuna,
las células "leerán las
instrucciones del ARNm y producirán temporalmente la proteína". El
sistema inmune reconocerá dicha proteína S como extraña "y producirá anticuerpos y células T
activadas para defenderse".
Si el algún momento la persona entra en contacto con el
virus que provoca la Covid-19, su sistema inmune será capaz de reconocerlo y
activar las defensas necesarias. "El
ARNm de la vacuna no permanece en el cuerpo, sino que es destruido poco tiempo
después de la vacunación", añaden.
¿Qué hacer si te has contagiado tras
recibir una dosis?
Las autoridades sanitarias destacan que la protección óptima de esta vacuna se obtiene siete días después de haber recibido la segunda dosis. Pero, ¿qué pasa si te contagias durante ese periodo de tiempo de 21 días?
Todavía no se conoce con exactitud cuánto tiempo persisten
los anticuerpos en el organismo tras la infección. Como la vacunación es segura
en personas que han tenido previamente la enfermedad, "se recomienda
administrar la segunda dosis, una vez terminado el periodo de
aislamiento". En cualquier caso, "no
se considera necesario reiniciar la pauta", destaca la guía elaborada
por el Gobierno central sobre la estrategia de vacunación.
¿Cuánto tiempo dura la inmunidad tras
recibir la vacuna?
Aún se desconoce cuánto dura la protección que ofrece la vacuna desarrollada por Pfizer. De hecho, "se seguirá realizando un seguimiento de las personas vacunadas en el ensayo clínico durante dos años para recopilar más información sobre la duración", destaca la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés).
Por esta razón, las autoridades sanitarias subrayan que
hasta que una gran parte de la población no esté vacunada, con esta o con otra
vacuna, es vital que todas continúen manteniendo las medidas de prevención como
hasta ahora: utilizar mascarilla, lavarse las manos de forma regular, mantener
la distancia física de seguridad, limitar el número de encuentros sociales,
priorizar las actividades en espacios al aire libre, o permanecer en casa si se
presentan síntomas, entre otras.
También se continúa investigando en qué grado las personas vacunadas pueden ser portadoras del virus, aunque no desarrollen la enfermedad, y contribuir así a su propagación. Por ello, incluso tras haber recibido ambas dosis se aconseja mantener todas las precauciones para proteger al resto de personas, sobre todo a las más vulnerables. Fuente: www.20minutos.es
domingo, 20 de diciembre de 2020
Carrera por la vacuna contra el covid-19: Cómo los países ricos han "vaciado los estantes"
Mientras algunas naciones ya comenzaron a inocular a su población, surge la gran preocupación de que una buena parte del mundo no podrá acceder al fármaco al menos hasta unos cuatro años más.
A medida que un número creciente de vacunas contra el
coronavirus avanza a través de ensayos clínicos, los países ricos están
abriendo una brecha extraordinaria en el acceso al fármaco en todo el mundo,
reclamando más de la mitad de las dosis que podrían salir al mercado a fines
del próximo año. Si bien muchas naciones pobres pueden vacunar como máximo al
20% de su población en 2021, algunos de los países más ricos del mundo han
reservado dosis suficientes para inmunizar a los suyos varias veces.
Sin garantía de que llegaría alguna vacuna en particular,
estos países cubrieron sus apuestas en una serie de candidatos. Pero si se
administran todas las dosis que han afirmado, la Unión Europea podría inocular
a sus residentes dos veces, Reino Unido y Estados Unidos podrían hacerlo cuatro
veces y Canadá seis veces, según un análisis del New York Times de datos sobre
contratos de vacunas recopilados por la Universidad de Duke, Unicef y
Airfinity, una empresa de análisis científico. Chile, pese a no ser una de las
grandes potencias, también se encuentra en el tope del listado, ya que podría
inocular dos veces a su población. "Los países de altos ingresos se han
puesto al frente de la fila y vaciaron los estantes", dijo Andrea Taylor,
investigadora de Duke que está estudiando los contratos. Estados Unidos ha
proporcionado miles de millones de dólares para respaldar la investigación, el
desarrollo y la fabricación de cinco de las vacunas más prometedoras contra el
covid-19, impulsándolas a una velocidad y escala que de otro modo hubieran sido
imposibles. Pero el apoyo vino con una condición: que los estadounidenses
tuvieran acceso prioritario a las dosis hechas en su país.
Otras naciones ricas se unieron a EE.UU. para realizar
grandes pedidos anticipados, a menudo con opciones para ampliar los acuerdos y
adquirir aún más, lo que socavó la capacidad de muchos países para realizar
compras oportunas. Estados Unidos ha asegurado 100 millones de dosis de Pfizer,
con la opción de comprar 500 millones más, y 200 millones de Moderna, con 300
millones adicionales en oferta. También ha reservado 810 millones de dosis de
AstraZeneca, Johnson & Johnson, Novavax y Sanofi combinados; los acuerdos
de expansión podrían llevar ese número a 1.500 millones. Gran Bretaña, por su
parte, ha reclamado 357 millones de dosis de todas esas compañías junto con una
pequeña empresa, Valneva, con opciones para comprar 152 millones más.
La Unión Europea ha obtenido 1.300 millones de la mayoría de
las mismas empresas, así como de la alemana CureVac; puede tener otros 660
millones de dosis si así lo desea. Casi todas estas vacunas se han desarrollado
como tratamientos de dos dosis. Es incierto saber qué tan rápido los países
ricos lograrán una cobertura total, en gran parte porque los candidatos se
encuentran en diversas etapas de progreso. La vacuna de Pfizer, desarrollada
con BioNTech, está ahora autorizada en Reino Unido, Bahrein, Canadá, México,
Arabia Saudita y Estados Unidos. Se espera que el de Moderna lo siga pronto. Es
probable que AstraZeneca, en colaboración con la Universidad de Oxford, busque
la aprobación en Gran Bretaña, India y varios otros países en las próximas
semanas, armada con datos de fuera de Estados Unidos, donde ha sufrido reveses
con los reguladores.
Valneva aún no ha entrado en ensayos clínicos. Sanofi, en
colaboración con GlaxoSmithKline, cambió recientemente su cronograma de
aprobación para fines del próximo año después de que los resultados clínicos
mostraran un desempeño deficiente en las personas mayores. Pero las perspectivas
para la mayor parte del mundo en desarrollo son nefastas. Debido a los límites
de fabricación, muchos países de bajos ingresos podrían tardar hasta 2024 en
obtener suficientes vacunas para inmunizar completamente a su población.
La fabricación local de vacunas puede ser
fundamental
No todas las naciones menos ricas enfrentarán una grave
escasez. Algunos han asegurado una cantidad sustancial de dosis que podrían
salir al mercado el próximo año aprovechando sus propias fortalezas de
fabricación de medicamentos. Es el caso de India, que está en camino de
producir más dosis de vacunas contra el coronavirus el próximo año que
cualquier otro país. El Serum Institute of India, que tiene contratos para
grandes cantidades de las vacunas AstraZeneca y Novavax, ha prometido al
Gobierno indio la mitad de su producción.
"India tiene prioridad porque es mi país de
origen", dijo Adar Poonawalla, director ejecutivo de la compañía, en una
entrevista. Y el multimillonario Carlos Slim ayudó a financiar un acuerdo por 150
millones de dosis de la vacuna AstraZeneca en América Latina, aprovechando las
capacidades de fabricación en Argentina y su México natal. La vacuna
AstraZeneca se adapta bien a los países más pobres porque es barata y fácil de
almacenar. Se han prometido muchas más dosis de la vacuna de este laboratorio
que de cualquier otro candidato: 3.210 millones, más de la mitad de ellas
destinadas a países pobres y de ingresos medios. La empresa se ha asociado con
10 fabricantes de todo el mundo.
Johnson & Johnson, cuya vacuna se está probando como una
sola dosis, lo que la convierte en otro competidor en el mundo en desarrollo,
ha prometido 500.000 inyecciones en países de bajos ingresos, sin especificar
qué naciones las recibirían. China, que tiene la tercera mayor capacidad de
fabricación de vacunas del mundo, ha indicado que tiene la intención de poner
sus vacunas a disposición de los países en desarrollo. La semana pasada, los
Emiratos Árabes Unidos emitieron la primera aprobación gubernamental de
Sinopharm, citando datos preliminares que muestran que tenía un 86% de
efectividad. Para abordar la inequidad en las vacunas, la Organización Mundial
de la Salud (OMS) y dos organizaciones sin fines de lucro apoyadas por Bill
Gates lanzaron un esfuerzo para asegurar mil millones de dosis para 92 países
pobres. Mil millones más irían a docenas de países de ingresos medios y altos.
Similar a la inversión del gobierno de EE.UU. pero a una
escala mucho menor, el esfuerzo, conocido como Covax, ha respaldado el
desarrollo y la fabricación de candidatos a vacunas, incluidos los de
AstraZeneca y Novavax. A cambio, esas dos empresas le han prometido a Covax
cientos de millones de dosis. Pero la iniciativa ha tenido problemas para
recaudar suficiente dinero para alcanzar su objetivo; incluso si lo hiciera,
mil millones de dosis serían suficientes para menos del 20% de la población de
cada país pobre.
Los países ricos también se disputan las primeras dosis
Aunque las naciones ricas han reservado una gran cantidad de vacunas, tienen
que esperar en la fila para que se cumplan sus pedidos. Los fabricantes
necesitarán tiempo para aumentar la producción después de obtener la aprobación
regulatoria, y los países no recibirán todas sus dosis a la vez.
"El hecho de que haya comprado 100 millones de dosis no
significa que recibirá 100 millones de dosis en diciembre", dijo Kendall
Hoyt, profesor asistente de medicina en Dartmouth que ha estudiado el
lanzamiento mundial de vacunas. En sus contratos, las empresas han prometido
varios plazos. Algunos anuncios públicos especifican que las dosis llegarán a
principios de 2021, mientras que otros son más vagos, lo que indica a finales
del próximo año. Y debido a que los contratos son privados, ha sido difícil para
los gobiernos, y para el público, establecer expectativas realistas. Julia
Barnes-Weise, directora de Global Healthcare Innovation Alliance Accelerator,
quien consulta sobre estos acuerdos, dijo que era "alucinante" que el
suministro global de vacunas contra el covid-19 dependiera de cómo se
negociaban estos acuerdos confidenciales.
Tomemos como ejemplo a Pfizer, que ha dicho que fabricará
1.300 millones de dosis en 2021. El Gobierno de EE.UU. compró 100 millones, y
luego se sorprendió cuando se le dijo que tendría que esperar hasta junio para
recibir 100 millones adicionales incluidos como opción bajo su contrato. Y
aunque las vacunas de este laboratorio ya están llegando a Reino Unido, Canadá
y Estados Unidos, no está claro cuándo llegarán a otros países. México, según
un anuncio, podría recibir sus primeras vacunas en cualquier momento de los
próximos 12 meses. En Canadá, el gobierno se ha enfrentado a cuestionamientos
sobre su contrato con Moderna. El país consiguió un acuerdo en agosto por 20
millones de dosis, con una opción por 36 millones adicionales. Estados Unidos
anunció un acuerdo por hasta 500 millones de dosis poco después, y Gran Bretaña
y la Unión Europea anunciaron sus propios acuerdos el mes pasado.
Entonces, cuando Moderna dijo recientemente que sus primeros
20 millones irían a Estados Unidos, los políticos canadienses fueron acusados
??de dejar que su país perdiera su lugar. No era muy conocido que, como
condición para recibir apoyo financiero de Estados Unidos, Moderna les había
prometido a los estadounidenses sus primeras dosis. En el Parlamento
canadiense, Erin O'Toole, la líder conservadora, presentó una moción que
requiere que el Gobierno publique las fechas de cumplimiento de sus pedidos,
diciendo que los ciudadanos "merecen saber cuándo pueden esperar cada tipo
de vacuna".
Se pueden prometer
dosis, pero la producción no está garantizada
Incluso si otros
candidatos prometedores, como Johnson & Johnson, obtienen pronto la
aprobación y eliminan la presión de Pfizer y Moderna, no hay garantía de que
las empresas puedan cumplir con sus compromisos el próximo año. "La gente
piensa, solo porque hemos demostrado en los ensayos clínicos de fase 3 que
tenemos vacunas seguras y efectivas, que los grifos están a punto de abrirse
por completo", dijo el doctor Richard Hatchett, jefe de la Coalición para
la Preparación Epidémica, una de las organizaciones sin fines de lucro
mundiales que lideran el programa Covax con la OMS. "Los desafíos de la
ampliación de la fabricación son importantes y complicados", añadió.
Algunas empresas ya han revisado sus proyecciones basándose
en problemas de fabricación. Pfizer inicialmente dijo que produciría 100
millones de dosis para fines de este año, solo para reducir ese número a la
mitad. Novavax retrasó los ensayos clínicos en parte porque no pudo producir
las dosis suficientes. En otros casos, los fabricantes de vacunas o sus socios
pueden haber prometido más dosis de las que se pueden producir: se han
comprometido 3.210 millones de dosis de la vacuna AstraZeneca, pero existen acuerdos
de fabricación por solo 2.860 millones, según Airfinity. Johnson & Johnson
ha prometido 1,30 mil millones, pero ha asegurado la fabricación por solo 1,10
mil millones.
La petición a los
países ricos
A medida que se hacen más visibles las marcadas disparidades
en el acceso a las vacunas, aumenta la presión sobre los países ricos para que
modifiquen sus planes. Australia, Reino Unido, Canadá y la Unión Europea han
contraído compromisos financieros con Covax. Ahora, se les anima a escalonar la
entrega de sus propias dosis para que el mundo en desarrollo no se quede
estancado al final de la línea.
"El peor resultado posible es que está ofreciendo
vacunas a la población de todo un país antes de que podamos ofrecerlas a las de
mayor riesgo en otros países", dijo el doctor Bruce Aylward, asesor
principal del director general de la OMS, que está trabajando en la iniciativa
mundial de vacunas. También se le pide a los países ricos que pudieran terminar
con más dosis de las que necesitan, que donen vacunas. Canadá ya ha comenzado a
debatir cómo podría hacerlo. Hasta ahora, Estados Unidos ha estado
manifiestamente ausente de los esfuerzos para abordar las inequidades en las
vacunas. No ha brindado ayuda a Covax, y el Presidente Donald Trump ha
promovido el nacionalismo de las vacunas en todo momento.
Pero firmó una orden ejecutiva este mes que indica que una
vez que el gobierno federal determine que hay un suministro suficiente para los
estadounidenses, facilitará el acceso internacional a sus vacunas "para
aliados, socios y otros". Y con el presidente electo Joe Biden a un mes de
asumir el cargo, los funcionarios de Covax esperan que Estados Unidos haga más.
El líder demócrata ya se ha comprometido a revertir el retiro de su predecesor
de la OMS. Pero incluso si los países ricos donan el exceso de vacunas, el
resto del mundo no tendrá todas las dosis que necesita para fines del próximo
año.
Algunos expertos predicen que será en 2024 antes de que haya
suficientes vacunas. Otros, como Hatchett, piensan que a medida que más
personas se enfermen y adquieran inmunidad natural, la necesidad de la vacuna
disminuirá y el suministro será adecuado para fines de 2022. De cualquier
manera, muchas más personas morirán en el camino. Y si resulta que esta es una
vacuna que se requiere todos los años, como la vacuna contra la gripe, eso
cambiará las proyecciones por completo, dijo el doctor Krishna Udayakumar,
director del Duke Global Health Innovation Center. "Entonces todas las
apuestas están canceladas", dijo.
Fuente: Emol.com -





